SE DESMARCA

El gobernador Alejandro Tello marcó distancia con Miguel Alonso, apenas y antes de que otra cosa suceda en la loca carrera rumbo a 2021. Buscando luz en un cielo, ahora moreno, y contra la “nube de corrupción” (así le dijo) que quedó sobre Zacatecas, Tello Cristerna respondió que al César lo que es del César y a los corruptos, pues… la fiscalía dirá. “Y te lo digo, Juan, para que lo escuches, Soledad”.

Quizá, opinaron las víboras que no olvidan, lo que señalan al gobernador es que no se haga, para aclarar lo que dejó el alonsismo y que todavía se padece (y que se lo digan a él). Pese a que Tello reconoció que el ahora secretario adjunto del CEN del PRI tiene pendientes (y muchos) en el estado, el “mal clima” lo pasó al fiscal Francisco Murillo. Lo malo es que, para los zacatecanos, a la justicia no le ha dado por fructificar (dixit, otra vez).

 

INFLUENZADO

Muchos sospechaban que Pedro de León tenía algo así como la Peste, porque nadie lo quería cerca y hasta el saludo ya todos le negaban. Pues resulta que no, no es la Peste, pero sí la ¡influenza!, lo que padece el ex coordinador de Delegaciones de la Sedesol. Y fue precisamente esta infección, del tipo B, la que le dio chance para librar, por lo pronto, oootra cita con la justicia.

Con un comprobante médico, el cuñado de Miguel Alonso consiguió que se aplazara para diciembre la audiencia de imputación por la contratación de encuestas fantasma con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), en el modelo Rosario Robles de la Estafa Maestra. Hasta ahora, además de ésta y otras acusaciones, lo que no han aclarado los abogados del tepechitlense es si el justificante fue del IMSS, del ISSSTE o, de plano, del Simi, por aquello de la austeridad.

 

DE PLEITO EN PLEITO

Arrecian los conflictos de Morena, de donde salen fichitas de ésas que pesan al partido del presidente López Obrador. En Loreto, resultó que afectados determinaron proceder, hasta con el mero mero de la 4T, por las “gestiones” de la diputada federal María de Jesús García y el apodado “usurpador”, Luis Álvaro Bocanegra. Acusan que el esposo incómodo de la legisladora se hizo pasar por ejidatario, para conseguir en la SCT la obra del camino a la casa de la mamá de la pluri. ¡Qué poca m..!

Mientras tanto, en Ojocaliente, otra de ferias. El alcalde también morenazo Daniel López trae su propio show. Exhibiendo a su antecesor, el priísta Humberto Rincón, el primer edil reveló que el ayuntamiento fue demandado por incumplir contratos para la feria de 2018. Pa’ pronto, el tricolor se encargó de difundir supuestos comprobantes de los pagos contra todo lo acusado por “el presidentillo de Ojocaliente, el discípulo más retrasado de la Cuarta Transformación” (¡así dicen que le dijo!). Como que se enojó.

 

NO LLEGÓ

En esta ocasión se vieron pocos secretarios en el templete del desfile por el aniversario de la Revolución Mexicana, una pasarela que los funcionarios antes no se perdían. Pero al que este miércoles vieron de plano flaco, cansado, ojeroso y sin ilusiones, fue al titular de la Secretaría de Economía, Carlos Bárcena, quien caminaba sin rumbo por Plaza de Armas.

Cuentan los chismosos que el potosino tenía ya apartado un lugar cerquita del mismísimo góber Alejandro Tello, sólo que no llegó. “El que se fue a la villa, perdió el quinquenio”, le dijeron al secretario cuando intentó que lo juntaran en las sillas de los principales, pese a que se presentó tardísimo. Así que, con la pena, Bárcena se hizo para un ladito. Lo mandaron a pensar seriamente en lo que hizo: regañado.


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