INFORME INCÓMODO

En la pasarela de informes de la Legislatura local, el de este fin de semana fue el de la diputada del PT, Gaby Pinedo, arropada por primerísimas figuras de la 4T. Acudieron la súperdelegada Verónica Díaz y el coordinador general de Ganadería, David Monreal, quien un día antes, además, figuró en una reunión en Zacatecas con Enoch Castellanos, presidente nacional de Canacintra. Que por si los chismosos estaban con el pendiente de cómo va.

Lo que las víboras morenazas no dejaron pasar fue la evidente incomodidad del alcalde de la capital, Ulises Mejía, en Monte Escobedo, donde fue el informe de la petista. Acostumbrado a querer ser el centro de atención, ¡que lo sientan justo detrás de Monreal! Y ya se cambiaba de lado, de posición, suspiraba, veía al cielo y caía a la tierra. Pero lo más curioso, dicen, fue el catálogo de pucheros y los ojotes que le dedicó al funcionario federal, cuando éste dio su discurso. ¡Sin enojarse, pues!

 

NI AGUA VA

Pero también es probable, murmuran en los pasillos del ayuntamiento, que Mejía fuera de malas porque, con el asunto del agua, los presidentes municipales involucrados la traen hasta el cuello. Nada grato le cayó a la gente el anuncio de la Jiapaz sobre el aumento de las tarifas del servicio, con el que el poco oportuno boletín (enviado desde el gobierno del estado) cerró una semana de tragedias financieras para unos y triunfos presupuestales para otros.

Raro se vio que calladitos se quedaran los alcaldes de Zacatecas, Guadalupe, Morelos y Vetagrande después de la aprobación de los “ajustes”, sobre todo porque, comentan los venenosos, “habladores sí son”. Y nos dieron las 12 y la 1, y hasta este domingo, Ulises Mejía fue el único que aclaró que, en su caso, éste es otro compló de los “innombrables” en la capital. Mientras, nadan de a muertito los panalistas Eduardo Duque y Jesús González, así como el también de Morena, Julio César Chávez, después de que el director Benjamín de León les aplicara la aplanadora de Jiapaz. Se les impuso.

 

MÁS RESPETO

En otra de Guadalupe Pueblo Mágico, el obispo Sigifredo Noriega se subió al tren desatado por el popularísimo Niño Dios de Zóquite, “que va más allá de lo artístico y lo estético”. Todo porque lo traen de aquí para allá, sin el debido respeto. A la imagen, aclaró Noriega Barceló, le tomaron una foto en mal momento. Esto llamó a la reflexión: ¿cómo se sentirían si los fotografiaran “así como que no se dan cuenta”, cuando efectivamente no se han dado cuenta? ¡Pues oye!

Y prepárense, advierten ya desde aquellas tierras, porque si la imagen mide más de 6 metros, ¡el vestido va por más de 9! A todo esto, visionario resultó el obispo, pues resaltó que ahora Zóquite está en el mapa mundial y el turismo: véngache pa’ acá. A ver qué proponen ahora los creativos de la Secturz y Eduardo Yarto. Esos números, aseguran las víboras fervorosas, no los hubiese tenido ni el ex alcalde Enrique Flores, con la mega Virgen con la que alguna vez soñó. Ahora le dicen suerte Morena, la que por cierto, ni le costó.

 

MAREADOS

Los negocios del senador José Narro no paran. Chismosos vecinos de los Cendi Emiliano Zapata hicieron llegar a este Veneno que, tras meses de que los trabajadores no recibieran su pago que por “contribuir a la Cuarta Transformación”, la Federación soltó una buena cantidad de recursos para que el legislador se pusiera a mano y por fin les pagara las quincenas que se les deben.

Nomás que el de Morena quiera soltarlos, se quejan ahora los trabajadores, pues resulta que ya les avisaron que también se amarren el cinturón, muy al estilo de la austeridad, y que se van a tener que esperar más tiempo. Marear la lana, le dicen. Pero no fuera marcha porque ya les hubieran mandado hasta para el camión. Los quejosos critican que el senador se llene la boca de la defensa de los “oprimidos”, ¡pero que no sean los de él!


Nuestros lectores comentan