Édgar Félix
Édgar Félix

Trump, la papa caliente

 

Un gran reto para el gobierno mexicano se abre en estos días ante la cada vez más complicada relación con Estados Unidos, desde que Donald Trump lanzó el misil del terrorismo hacia nuestro país. Esa palabra atroz, más parecida a un enemigo declarado con la superpotencia mundial, que el valor de un peligro para la nación del norte. Es decir, cualquier terrorista del orbe es un enemigo potencial para Estados Unidos y en ese contexto México quedaría insertado así. Si Trump, con esa mirada benevolente de doble sentido, señala a los carteles del narcotráfico mexicano como terroristas, se sale de esa esfera para enquistarse en toda la nación y nadie está lejos de comentar y opinar con certeza que se trata de una intervención de este lado de la frontera. Sea contra quien sea, ninguna nación puede meterse en asuntos internos de un país, aunque Estados Unidos se haya acostumbrado a hacerlo.

Esta papa caliente ha incendiado todas las esferas del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y, sobre todo, al ámbito de relaciones exteriores del país: el primero, claro está, para Marcelo Ebrard Casaubón y, el segundo, de más cautela y de tejido fino en el Senado de la República o, concreta y claramente, en Ricardo Monreal Ávila, quien desde el primer momento ha defendido con posicionamientos la característica de un país respetuoso de la autonomía y libertad de los pueblos del mundo. Ambos operadores de las políticas internacionalistas de la nación tienen un gran reto ante sí, porque es urgente el control y desaparición de los carteles del narcotráfico. Sin embargo, la revisión de cualquier cooperación entre ambas naciones, por insignificante que sea, debe ser tratada con pinzas y, sobre todo, con un conocimiento esencial para evitar conflictos. México pende de un hilo muy delgado entre el quebranto de las relaciones con Estados Unidos o continuar con políticas de ayuda auténtica.

Si Ricardo Monreal logra destrabar este nudo rizo de doble calado, será un logro para las políticas exteriores del país porque podría surgir un conflicto de mayores dimensiones y la inestabilidad que buscan en el gobierno mexicano. Otras potencias mundiales han declarado una defensa absoluta y apoyo al gobierno de México y otras se unen al coro de Trump por intervenir, sea como sea, una nación que a lo largo de su historia ha dado muestras de armonía y límites.

El problema del narcotráfico en México es gravísimo porque ha sido desatendido sistemáticamente y porque la cultura de la violencia cada vez se arraiga más entre la sociedad. Casi, casi, ven como un activo económico la organización y funcionamiento de las mafias delincuenciales del país, pero hay una enorme diferencia para que sean declaradas como células terroristas. El punto más delicado entre ambas naciones se vive desde ahora y si el presidente López Obrador, con ese peso que le da a las palabras, dijo que lo sucedido en Culiacán fue la guerra más corta que haya tenido México en los últimos años es porque prevé situaciones bélicas más importantes en el futuro. O bien, porque el gobierno mexicano ha considerado por muchas razones posiciones de Estados Unidos que buscan desestabilizarlo crenado guerras internas de largo alcance.

El senador Ricardo Monreal Ávila tiene ante sí una gran responsabilidad de darle el peso debido al problema del narcotráfico en México y responder con inteligencia a las provocaciones del presidente Donald Trump. Está, junto con el país, en el filo de la navaja y contra la pared para no aventar esa papa caliente, sino para tomarla y  solucionarla sin que haya rompimientos en tratados internacionales ni en las relaciones de ambas naciones. Se asoman tiempos difíciles hacia el norte del país y lo mejor es estar bien informados del desenvolvimiento de este conflicto antes de linchar.

 

Cocciones:

Alejandro Tello. Culpar a la sociedad de fallar en el problema de la inseguridad es una declaración demasiada irresponsable. El gobernador debería ponderar sus palabras y enfriar la cabeza antes de señalar a una sociedad que constitucionalmente tiene el derecho a vivir en paz. ¿Puede con el paquete o no?

Fuego sobre fuego, quemón seguro

 

Julio César Chávez. Antes de declarar el acalde de Guadalupe que está en contra de las tarifas debería preocuparse por la pésima y malísima calidad del agua que se distribuye en su municipio. Eso de andar colgándose de temas electoreros sólo lo hace más incompetente.

Échenle más agua al ponche

 

Ulises Mejía Haro. Bien para el alcalde de Zacatecas con su propuesta de evitar las bolsas. Se llega muy tarde al tema cuando en otras ciudades del país se implementa esta protección a la ecología del lugar. A pesar de ello, estrellita para Ulises Mejía.

A buen fuego buen menudo

 


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