Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

El Rey busca inversiones (3)

 

Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Ésta es una de tantas historias.

TERCER ACTO (El rey corona se apresta a coronar reinas)

ESCENA III

–Duque de Tarabilla: Así que ya sabe majestad, en esta gira va a coronar a tres reinas, luego se va a tomar la foto con los que mandan los doblones al reino y les tiene que decir que son bien buena onda. Ya que termine vamos a platicar con unos inversionistas a ver si los convencemos de que le metan lana a la economía del rancho y puede irse de shopping a donde se le hinche.

–Rey: Es que eso de andar coronando reinas fodongas nomás no se me da. Siempre dije que yo no iba a coronar reinas y veme, haciendo el ridículo. Y todo por aquél que me embarcó para taparle sus transas. Jijo de su…

–Duque de Tarabilla: Sereno, jefito, recuerde nuestro famoso dicho: “Perro no come perro”.

–Rey: ¿Me dijiste perro? Insolente, si yo soy un chucho tú eres mi gato y haces lo que yo te diga hijo de Batres. Y ya arregla todo ese desmadre de andar coronando a quién sabe quién y avísame para ir. Pondré mi mejor sonrisa, pero me incomoda andar haciendo esos panchos.

–Duque de Tarabilla: ¿Pero qué lenguaje es ese? Hasta parece de la colonia Fidel Velázquez. No sea naco, hable como la gente decente. Inche hijo de la Godillo.

–Rey: La turca, méndigo Duque. Y lárgate ya, quiero descansar un poco.

El Duque se marcha a terminar de arreglar los preparativos de los actos donde el rey deberá lucirse. El Duque sabe que el reino no marcha bien y que, el Rey, anda por los suelos en popularidad.

–Duque de Tarabilla: No seas ojéis, méndigo “Chicarcas”, acuérdate que yo te di para el pollero cuando te fuiste del reino. Échame la mano.

–Duque de Arizona: Más respeto méndigo hijo de la 4T. Mi nombre es Pomponio y lo de “Chicarcas” es un apodo que me pusiste en la escuela. Así que te portas decente o te doy aire. Además ando en mis rumbos. Desde que dejé el reino bicicletero por acá me ha ido muy bien. Hasta compré el título de Duque. Si me hubiera quedado ya me hubiera muerto de hambre con esos gobiernos del Partido del Reino Institucionalizado. Pero decidme buen hombre, en concreto, ¿qué quieres que haga por ti?

–Duque de Tarabilla: Muy sencillo, que le eches flores al méndigo panzón cuando ande en las coronaciones. Luego que le digas que el próximo año van a invertir en una fábrica de aire para globos y que lo acompañes de shopping. Sencillo.

–Duque de Arizona: Y ¿de a cómo el favor?

–Duque de Tarabilla: ¿Pues no que aquí no hay corrupción? Presumen mucha méndiga democracia y son más transas que yo. Pero bueno, te voy a mandar unas cajas del mejor mezcal y varios kilos de aguacate.

–Duque de Arizona: Ya dijiste, es un trato.

Mientras el Duque hace negocios, el Rey descansa viendo la televisión, cuando ve una noticia que lo hace gritar obligando a un guardia a entrar a ver qué sucede.

–Guardia 1: ¿Y ahora qué chingaos tiene? ¿Le salió otra araña? Tan chiqueado, ya le dije que no hacen nada.

–Rey: ¡Calla, irrespetuoso, hijo de Romero Deschamps! ¿No estás viendo la tele?

–Guardia 1: Uy eso quería hacer, pero como tengo que cuidar al rey chilletas, no tuve tiempo. ¿Me ordena que vea la tele? Porque ya empezó mi novela.

–Rey: No seas bruto, que veas eso que está en la tele.

El Guardia voltea y ve las imágenes de un Niño Dios monumental al que están acomodando en el altar de una iglesia católica.

–Guardia 1: ¡Ah cabrón! ¿Y ese monote? ¿Es una de sus bromas? ¡Le exijo que me lo diga de inmediato o si no calabozo!

–Rey: Lárgate de inmediato antes de que te la parta, méndigo igualado. ¡Cúchila! Y vete en friega por el Duque de Tarabilla para que me explique qué está pasando en el rancho. Ha de ser una de sus ideotas para atraer turismo, pero no a ese grado. Ese niñote da miedo. Me acuerdo cuando era un principito que mi papá me compro un superé héroe con los ojos blancos y lloré días y días.

–Guardia 1: Chale ruco, usted chilla de todo, por eso le decimos el “Chilletas”. Juar, juar, juar.

–Rey: ¡Ya lárgate a donde te mandé, méndigo hijo de Cachirulo! Uyyyy qué miedo ya no podré dormir. Ojalá que el méndigo transa del Duque no se tarde. Creo que ya me dio cólico, voy al baño mientras (Continuará).

 

 


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