MARLENE LUNA / NTRZACATECAS.COM
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Pese al aumento de pacientes cada vez más jóvenes y resultados positivos, el Centro de Integración Juvenil (CIJ) se enfrenta este año a mantener la atención con dificultades por recortes de presupuesto, principalmente en la reducción del personal con que daban atención.

Juan Antonio Reyes López, médico general del Área de Tratamientos del CIJ, resaltó que el consumo de drogas, sobre todo de la conocida como cristal, aumentó 30 por ciento en el municipio durante 2019: mientras en 2018 se registraron 75 pacientes, en el año que recién terminó fueron 113.

Debido a su disponibilidad y a que se compra fácilmente en la ciudad, el número de adictos al cristal, considerada una droga muy agresiva, va a la par del de la marihuana, mientras que el de cocaína ha disminuido.

Reyes López precisó que, aunque el centro se enfoca en personas de entre 18 y 35 años por ser el sector poblacional en el que el problema es más frecuente, se atiende a mayores de hasta 67 años e incluso, lamentó, a niños desde tan sólo 6.

Destacó el caso de un pequeño de esa edad consumidor de inhalantes, quien en 2019 fue rescatado por la Procuraduría del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (SMDIF).

El menor tenía un núcleo familiar muy deteriorado e inestable, sus padres no le hacían caso, por lo que hacía mandados a vecinos y lo que recibía como pago lo usaba para comprar sustancias como Resistol, thinner y alcohol.

Juan Antonio Reyes explicó que este niño desertó de la escuela y sigue con muchos problemas; sin embargo, consideró que fue atendido a tiempo. “Estamos trabajando para que salga adelante”, recalcó el médico.

Citó que, del total de personas que ingresaron al CIJ el año pasado, seis de cada 10 salió con mejoría y el resto todavía se encuentra en tratamiento, que consiste en terapias psicológicas y clínicas, además de “reducción de daños”, que dura de tres a seis meses, según el grado de la adicción.

El CIJ tiene un departamento de Trabajo Social para dar seguimiento a cada paciente y “rescatarlos” de la adicción, pero “casos más difíciles, que no podemos controlar, se llevan a otros centros: en Calera, Jerez y Zapopan, Jalisco, con el propósito de que salgan adelante, junto con sus familias”, agregó Reyes López.

La mayoría de los atendidos llegan de manera voluntaria, pero otros son enviados por los institutos Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), así como el Hospital General de Fresnillo, a pesar de que éstos cuentan con áreas especializadas. Asimismo, en el CIJ reciben a niños y adolescentes a través de los sistemas DIF.

No obstante, Reyes López expuso que por disminuciones de presupuesto, redujeron su plantilla de ocho a sólo dos psicólogos, quienes trabajan junto con el médico general, una encargada de administración y la directora del centro.

Añadió que seguirán atendiendo, con ocho jóvenes de distintas carreras que reciben capacitación y acuden a instituciones educativas para concientizar y prevenir sobre el consumo de drogas. Ellos son becarios del programa federal Jóvenes Construyendo el Futuro de México, con quienes en el CIJ esperan mantener y aumentar los resultados en el combate contra las adicciones.


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