Óscar Novella Macías
Óscar Novella Macías

El fin de la infancia

 

 -Si tuvieras a los chicos de Columbine aquí, ¿qué les dirías?

– Yo no les diría nada, los hubiera escuchado porque eso fue lo que nadie hizo.

Marilyn Manson en el documental Bowling for Columbine

 

A trece días de su inicio, el 2020 se perfila muy convulso. Con sólo dos semanas ya hemos visto conflictos en Medio Oriente, unas elecciones en EE.UU. profundamente turbias, el derribo de un avión civil, una situación diplomática tensa en Latinoamérica, acompañado todo esto de un largo etcétera. Estas turbulencias no impiden que puedan ocurrir tragedias en una escala más personal. Obviamente, con esto me refiero al tiroteo ocurrido en Torreón, el pasado viernes 8 de enero.

Comparo los hechos internacionales con este lamentable incidente por una razón en particular: por cómo está configurada nuestra conciencia, tenemos la necesidad de buscar certezas, es por ello que muchas veces nos conformamos con respuestas reduccionistas y sesgadas, que en su simpleza nos ofrecen algo de consuelo. Pero, al igual que la geopolítica, el fenómeno de los tiroteos escolares es complejo y lleno de matices. Hay elementos sociales, familiares, culturales e incluso políticos que generan el ecosistema para que ocurran estas fatalidades.

El viernes pasado, un niño de 11 años, estudiante de una escuela particular en Torreón, Coahuila, asesinó a tiros a su maestra, hirió a seis menores más y (presuntamente) culminó la balacera matándose. Situaciones con estas características son poco frecuentes en México (sólo 5 casos documentados en los últimos veinte años), pero eso no resta importancia, especialmente como síntoma de serios problemas sistémicos, que pueden convertir a nuestros niños tanto en víctimas como victimarios (me di cuenta de lo terrorífica que es esta frase justo cuando terminé de escribirla).

A raíz de este suceso, salieron las voces más conservadoras exigiendo las más absurdas cabezas de turco imaginables. Al igual que en los 90´s, durante la época en que la paranoia al satanismo sustituyo a la paranoia soviética, se intentó acusar al rock, los movimientos contraculturales y los videojuegos, de la escalada de violencia escolar vivida en los Estados Unidos. Los sectores más reaccionarios nunca consideraron que fenómenos como: el facilísimo acceso a armas de fuego, la cultura bélica, la incapacidad para vincularse con los adolescentes, y, sobre todo, la casi nula atención a la salud mental.

Es escalofriante observar cómo ha aumentado de forma colosal los casos de depresión, ansiedad y estrés en infantes. ¿Qué tipo de sociedad somos que quebramos por dentro a nuestros niños? Pues una profundamente desigual y deshumanizadora.  De la misma forma, es imposible no pensar en cómo la NRA y el lobby armamentista han cabildeado de forma salvaje para no sólo no reducir, sino incentivar, la venta de armas, tanto en territorio estadounidense como fuera de él. De nuevo observamos como para ciertos modelos económicos siempre será mucho más importantes las ganancias que las personas.

Karina García Reyes, en su tesis doctoral, entrevistó a 33 hombres que formaron parte del narcotráfico para entender la dinámica de la violencia que azota al país. Durante esta investigación descubrió que los tres factores que tornan a un individuo en sicario son la violencia, la pobreza y el machismo. De ninguna manera digo que el chico que disparo en Torreón fuera un sicario, sólo hago hincapié en la forma en que la narco cultura (resultado de la “Guerra contra el narco” iniciada por Felipe Calderón) es sólo un síntoma de la siniestra normalización de la violencia más brutal.

Ante este escenario a la 4T sólo le queda reaccionar de una forma humanista y humanitaria (como creo que lo ha hecho hasta ahora).  Tenemos que asumir la responsabilidad (más no la culpa) para construir las condiciones para que un suceso como este no vuelva a ocurrir. Desde aquí sugiero algunas acciones precisas para evitar otra tragedia como esta:

  1. Continuar y mejorar los programas sociales implementados por el Gobierno Federal para reducir las brechas de desigualdad.
  2. Implementar a los programas educativos la perspectiva de género para luchar contra “La Masculina Tóxica” que  tanto dolor ha causado.
  3. Detener el flujo de armas desde Estados Unidos
  4. Continuar desarrollando una estrategia de seguridad que no recrudezca la violencia.
  5. No criminalizar a niñes y adolescentes.
  6. Normalizar y socializar la atención a la salud mental de nuestros jóvenes y adultos.

Me queda claro que muchas de estas acciones ya están siendo emprendidas por el Gobierno del presidente López Obrador, pero es de vital importancia no quitar el dedo del renglón, ya que la reconstrucción del tejido social es una prioridad para los que formamos parte de la 4T.

A final de cuentas, lamento profundamente los hechos ocurridos en Torreón el pasado viernes. Ante la tragedia sólo nos queda ser empáticos y entender las circunstancias que propiciaron este terrible evento para evitar que se vuelva a repetir. Nunca olvidemos que  “el niño que no sea abrazado por su tribu, cuando sea adulto quemará la aldea para poder sentir su calor”.

 


Nuestros lectores comentan

  1. Excelente artículo. Hace reflexionar y preguntarse, que tipo de sociedad hemos creado? Cuáles son las causas? Que tanto tengo que ver yo, personalmente en esta descomposición social?