Rafael Calzada Vázquez
Rafael Calzada Vázquez

En el año dos mil, el inefable Vladimir Godina López me propuso que hiciéramos la iniciativa para crear el Instituto de Migración del Estado de Zacatecas. Tras estudiar el tema, vimos que su creación estaba prevista en la reciente reforma estructural de la constitución Romista de nuevo cuño, cuya redacción se atribuye a Paco Murillo y a Uriel Márquez Valerio, ambos grandes juristas, y que me han distinguido con el favor de su amistad.

Se trataba, según mi experiencia, de generar una modesta oficina en la que se pudieran atender los problemas que desde el gobierno del Estado procuraban solución para los migrantes.

En esos días promoví una reforma constitucional para que se pudiera generar desde el legislativo la creación de dicha instancia. En razón de que la reforma se promulgó por el gobierno de Romo Gutiérrez, donde ordenaba que el gobernador lo crearía y ya pasaban dos años del de Monreal Ávila y nada sucedía.

En razón de mi iniciativa, fui invitado por el siempre amable, brillante y simpático Arturo Nahle, a la sazón Secretario de Gobierno y me dijo que estaban trabajando en ello y que, si me interesaba, me podría ofrecer terminando mi encargo de diputado la dirección de tal Instituto.

Hoy, me arrepiento de no haberle tomado la palabra, como me arrepentí de no haber querido ser rector de la UTEZ, a ofrecimiento posterior del gobernador Monreal.

Sin embargo, mi enfoque, que comenté con el gobernador y con su eficiente secretario se refería a los migrantes de a pie. Los que no inventaron máquinas para recoger el tomate, ni tuvieron éxito con sus restaurantes en California, ni llegaron a ser ricos. Mi preocupación se basaba simple y llanamente en atender casos como el que me planteó una paisana de Ojocaliente, (La Maestra Lourdes Alvarado q.e.p.d.)  para traer del otro Ojocaliente, (Santa Fe, NM) a su hermano Francisco que recién había fallecido y que no podían traerlo. No sólo por el asunto económico, sino por los permisos y la burocracia; me preocupa la gente que se enferma y no tiene derecho ni al ObamaCare ni al MediCal.  Los que no tienen resuelta su situación económica. Los que no consiguen tener licencia por falta de identificación, porque ni los consulados les quieren otorgar una credencial.

Es cotidiano ver personas en estado de emergencia económica en California. Como lo que se pueden apreciar en la calle Houston de Visalia. Los famosos Homeless, que lamentablemente pululan en todo Estados Unidos. Contrario a lo que muchos pudieran pensar ¡no son mexicanos! Ni siquiera latinos.  La gran mayoría son afroamericanos y blancos (los famosos bolillos). Ellos son los que han pagado el pato de tantos hierros en la conducción política y económica de Estados Unidos: Son los que rebasaron el límite en el consumo de drogas y los que no han encontrado oportunidades: El sueño americano no es para todos los norteamericanos.

Los mexicanos en California somos los que sembramos, plantamos y levantamos la cosecha en el Estado que por sí mismo es la cuarta o la quinta economía del mundo.

Somos los que generamos la riqueza.

Nos sentimos abandonados de los gobiernos, tanto del gobierno del Estado de Zacatecas, como del gobierno federal.

El gobierno del Estado, con sus instancias atiende a los clubes de los zacatecanos que han logrado un estatus. Ya que a los zacatecanos de a pie, no nos juntan ni a sus reuniones, fiestas ni a sus clubes.  Nos invitan a poner dinero para las obras de nuestras comunidades, cuando “los clubes” aportan.

El gobierno federal, por su parte, ni nos ve ni nos oye. Eliminó el 3X1 y sus cónsules están sumamente burocratizados, como para atendernos.

Tienen una deuda con nosotros los que somos la principal fuente de ingresos (divisas) del país. Y el dinamismo económico no sería nada sin nosotros.


Nuestros lectores comentan

  1. Gracias por ver un poco de los que no tenemos patria ni lugar, estamos acá por razones muchas veces de falta de empleos para sacar adelante una familia, y no podemos ser de acá por falta de documentos ni de allá porque hemos perdido toda oportunidad de salir adelante en nuestro propio país, con raíces que empiezan a crecer acá pero tan frágiles que pueden ser cortadas de tajo de un solo golpe, estamos en todo el territorio de EUA quizá donde el frío extremo nos hace recordar las cálidas cocinas de nuestro bello Zacatecas pero con la frente en alto trabajando hasta que Dios nos permita estar acá. Pensando que será del nosotros el día de mañana que trabajamos duro toda una vida sin tener esperanza de un retiro digno. Aún así trabajamos para que nuestros hijos estén en las universidades aunque tengamos que pagar cifras tan grandes que no sabemos cómo sale el dinero pero pensando que ellos tengan un mejor futuro que sea mejor que el que fue el nuestro.