Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

CRÓNICAS RANCHERAS (1-2020)

 

Ésta es una de tantas historias, tan comunes y tan cerca de nosotros, que parecen la pura neta. Pero la realidad es más méndiga. Chale.

Los vecinos de la colonia “La 4T” se organizan para partir la rosca, como cada año.

–Doña Chilo: Pos así quedamos, nomás hay que decirle a los chamacos que no comiencen a meterle cosas a las rosca. Ya ven lo del año pasado.

–Doña Vero: ¡Méndigos escuincles! Mi viejo andaba muy locote con esa cosa que le echaron. Ya andaba hasta cantando en inglés y muy apenas habla el castellano.

–“El Brayan”: Chale Doña, no le echamos nada a la rosca. El “Maluma” le aventó un litro de Capitán Tonayan 15 años  al ponche con su respectivo medio litro de alcohol del 45. Era para darle color a la pachanga, pero su ruco se aventó 4 cubas de volada por eso se puso locote.

–Doña Vero: ¡Diantres muchachos majaderos! Espero que sepan respetar y dejen de hacer sus payasadas. Ahora será puro atole y yo lo voy a cuidar para que dejen de echarle de su veneno.

–Doña Chilo: Ya se la sentencié a estos mulas escuincles. Nomás no se portan bien y los mando a la peluquería de Don Chon a que los rape. Ya saben.

Se van los adolescentes y se quedan los mayores platicando.

–Doña Chilo: Oiga, Doña Vero, no se le olvide pasar a pedir la coperacha de los que faltan, al fin que ya son pocos y siempre han sido muy entrones. Con eso hacemos los tamales y el atole y compramos las roscas ahí en la panadería de Poncho.

–Doña Vero: No se preocupe que ya todo está fríamente calculado. Además, tenemos que ir a gobierno por unas roscas.

–Doña Chilo: ¿A gobierno?

–Doña Vero: Sí, me dijo mi nuera que ahí va a regalar roscas el gobernador en persona. Que él y su señora se van a parar el cuello calmándole la guzguera a la prole.

–Doña Chilo: Pos no sabía que el gobernador tuviera panadería juar, juar, juar. No se enoje, es broma. ¿Y eso de andar de regalón a qué se debe? ¿No quiere que nos veamos hambreados con la roscota gigante?

–Doña Vero: A lo mejor no quiere quemarse como las otras veces en que la gente se llevaba los cachotes en las bolsas. ¿Se acuerda?

–Doña Chilo: ¡Claro! Qué afiguraciones de la gente. Eso no se hace. Pero también ¿a quién se le ocurre hacer eso en un rancho en dónde hay mucha necesidad y coraje? Mientras ellos roban a todo lo que da las migajas para la prole.

–Doña Vero: Ni diga porque a usted no le consta que se hayan robado nada. Ni a mí tampoco. Pero tiene razón, cuando el río suena…

–Doña Chilo: Pos eso dice todo mundo, pero ya se achicharrarán en el más profundo de los infiernos si hacen eso. Pero si tienen dinero que regalen lo que quieran, pero con dinero de su bolsa, porque tampoco se vale hacer caravana son sombrero ajeno.

–Doña Vero: Juar, juar, juar, ya parece que se van a gastar sus centavos, si son más agarrados que abarrotero español.

Llega el dueño de la panadería.

–Don Poncho: Doña Chilo, le traigo a las 7 sus roscas y ya me voy porque me hicieron un pedido muy grande de gobierno.

–Doña Chilo: Ahora si le dieron chamba, se va a forrar.

–Don Poncho: No me haga reír. Me pidieron 50 roscas fiadas, que porque no tienen dinero, que ahí me las pagan a fin de mes. Nomás que paguemos impuestos, ni modo que sea de su bolsa.

–Doña Chilo: Sí, estamos muy fregadas.

¡DEBERÍA DE SER MARATÓN GUADALUPE-CANDELARIA!


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