Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

El Rey realiza sus propósitos de año nuevo

 

Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Ésta es una de tantas historias.

PRIMER ACTO. El Rey está en su despacho escribiendo sus propósitos del nuevo año.

ESCENA I

–Rey: Veamos. Mmmmm éste ya, éste ya, éste ya. Creo que debo ser muy honesto conmigo mismo y poner propósitos que de verdad vaya a cumplir, no como mi “Contrato con el Reino”, juar, juar, juar. Uno, hacer ejercicio. Dos, no coronar tantas reinas. Tres, no viajar tanto. Cuatro…

–Duque de Tarabilla: ¡Feliz año nuevo, jefecito de las instituciones! Que este año sea de dicha para usted y su familia, que lluevan bendiciones sobre su cabecita y que todos sus sueños se cumplan.

–Rey: ¡Bájale, bájale! Y agradezco tus felicitaciones sinceramente. Me he prometido que este año te voy a tratar mejor.

–Duque de Tarabilla: ¿Es neta o me está cotorreando? Porque cada año me dice lo mismo y siempre termina tratándome muy gacho. Pero se le agradece el propósito, chief.

–Rey: Es que tú te lo ganas. Juro por mi vida y por mi Dios que trato de ser gente contigo, pero tu falta de respeto y sucios negocios me sacan de mis casillas. ¡Pórtate bien, hijo mío!

–Duque de Tarabilla: ¡Sí, papá!

–Rey: Tampoco te pases, brincos dieras de que fuera tu padre. Yo soy de sangre noble, tú eres prole aunque tengas título, que por cierto es patito.

–Duque de Tarabilla: Órale, ya habló un Borbón. Mejor me abstengo de llamarlo por su nombre por respeto a la audiencia, pero todo mundo sabe realmente cuál es su origen y, es más a partir de ahorita voy a llamarte por tu nombre A…

Entran los guardias atropelladamente.

–Guardia 1: Alteza, ha sucedido algo terrible.

–Guardia 2: Tan pronto supimos venimos a alertarlo.

–Rey. Rápido atarantados ¿qué pasa?

–Guardia 2: Por cierto ¿qué hace el Duque de Tarabilla sentado en su sillón favorito?

–Guardia 1: ¡Es verdad! La vez que yo me senté ahí, para ver el partido de fuchibol, me mandó un mes al calabozo a pan y agua. Te dije Brígido, en este reino hay favoritismos. Y ya sabemos quién es el gandalla. Y no te rías, méndigo Duque porque suelto la sopa delante del panzón.

–Rey: Pero mira que jijo. ¿Por qué me dices panzón, hijo de la Polevsky?

–Guardia 2: Uyyy como si no supiera que el Duque fue el que le puso así. Y le ha puesto muchos apodos más. “Don Mentiras”, “El Maniquí”.

–Guardia 1: Y eso es poco también sabemos que…

–Duque de Tarabilla: Pero mira qué par de adocenados. Que se me hace que me los chento ahorita por babosos. ¡Cúchila, atorrantes!

–Guardia 1: Pos déjate venir, hijo de Carmen Salinas.

–Rey: ¡SILENCIOOOOOO! Qué se han creído, no están en su aldea rústicos. Más respeto que estoy aquí. Por eso no avanzamos en este reino, porque no hay respeto. Está visto que se han perdido los valores más sagrados de la humanidad. Por eso Diosito nos ha castigado llevándonos a los últimos lugares de desarrollo, vivimos en pecado y no tenemos salvación. Bueno, yo sí, pero ustedes no. ¿Por qué son así, hijos míos? ¿Es que acaso no los quiero igual a todos? ¿Es que acaso no me pueden apoyar para cumplir con mis propósitos de año nuevo, para ser un mejor líder y guía de ustedes? ¡Oh prole generosa, sed bondadosos y dejad entrad al señor en sus corazones!

–Guardia 1: Chale, tiene razón, jefito. ¡Perdóneme! Prometo ser un mejor guardia este año.

–Guardia 2: Sí, patrón, denos su perdón y su bendición. Ya no le voy a decir el “Burdo”, se lo prometo.

–Guardia 1: Y con su permiso nos retiramos.

Los guardias se retiran.

–Rey: Ya ves cómo es sencillo tratar a la gente. Ser pobre ya es mucho para ellos, por eso debemos de tratarlos bien.

–Duque de Tarabilla: Todo eso está muy bien, pero ¿les preguntó que noticia venían a darle con tanta alharaca?

–Rey: Eso no importa si ya son felices y se van a portar bien.

Mientras el rey se echa un rollo moral y católico, en la cárcel hay un desmadre sabroso.

¡LLEVE SUS ROSCAS, BARA, BARA, BARA, ROSCAS CON PREMIO!


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