Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

Los cumpleaños son destapes

 

Con la novedad de que el recién 2020 nos ha traído, en sus escasos días, la terrible fiebre del destape aun y con las bajas temperaturas que vivimos y sin que el proceso electoral inicie. Así es estimados amigos, la calentura les pegó duro a quienes suspiran por el huesote que se disputará en el ¡2021! Así de adelantados andan algunos de nuestros políticos chicharroneros que pululan en la aldea.

Y al viejo estilo, que muchos creímos superado, de una cultura política arcaica y troglodita, disfrazan sus ganotas con una pachanga con el pretexto de que cumplen años. “Eh, compas, el fin de semana cumplo años, vamos a organizar una comelitona, pero dicen que ustedes me invitan, para que no me agarren los del INE. Tráiganse a toda la prole que puedan, les dicen que habrá harto de comer y tomar. Y se contratan una banda perrona para que amenice la trompiadera mientras me paseo y me tomo fotos con los gorrones”, parece que dicen los gandallas. ¡Habrase visto semejante sandez!

Sí, estoy de acuerdo en que en el país y en Zacatecas se debatan (con altura) los grandes problemas que nos afectan, que se construyan los escenarios para la discusión seria, de nivel, entre todos los actores políticos, los calenturientos y los moderados, pero sin disfraces, sin tanto pancho y, menos, con el pretexto de un rabón cumpleaños. Digo, para que jijos andar de mamila organizando actos políticos disfrazados de reuniones festivas. ¿Acaso nadie de los adelantados tiene los tamaños para sostener que la pachanga es pretexto para decir que quiere ser candidato?

Es obvio que van a decir que no, porque entonces los van a asustar con el petate del INE, que ahora parece estar más preocupado por los salarios de sus Consejeros que por la buena marcha de los procesos electorales. Y es aquí en donde justamente se requieren reformas políticas para que la calentura de muchos, se convierta en debate serio sobre los grandes problemas nacionales y estatales. Así es mis estimados, no se requiere mucho cerebro para permitir el debate político sin necesidad de andar gastando lana a lo tarugo, porque ¿quién pagó la comida, beberecua y música? ¿Y el salón, mesas, manteles, losa, meseros, chescos, etcétera, etcétera, etcétera? ¿No sería mejor que los aspirantes se agarraran del chongo en un debate?

Muchos dirán que no, que se deben respetar los tiempos señalados en la ley y bla, bla, bla, pero en estos festejos ¿se respeta le ley y los tiempos?  ¿Son actos políticos o no? Entonces dejémonos de sandeces y vayamos construyendo puentes para transitar a una sociedad democrática donde el debate sea más importante que el asado de boda y las cheves. O sea, no mameyes que son papayas. En calidad de mientras, al viejo estilo impuesto por los caciques del ex partidazo, los suspirantes que ya prendieron sus velas al niñote de Zóquite, con las ganotas de ser ungidos por la prole buena le dicen a la ley: “permiso y no estorbes. No son actos anticipados, es un simple y sencillo festejo porque acabo de darle otra vuelta al Señor Sol”.

Así, se pasan por el arco del triunfo lo que diga la ley y las leyes que se les ocurran, preguntando a sus asesores si van bien o se detienen, qué deben de decir y qué no en su agradecimiento a la prole que los acompaña, si pueden subir sus fototes a las redes sociales y si pueden dar entrevistas a la prensa libre. Total, como en las normas electorales no están prohibidos los “cumpleaños”, “bodas”, “bautizos”, “primera comunión” y demás festividades, pues a darle que es asado de boda, aun y cuando todavía falte casi un año para que inicien las precampañas. Mientras tanto, los suspirantes deberían de publicar cuando es su cumple y dónde es la fiesta, para llevar tupper.

¡MI CUMPLE ES EN MAYO, CON LO QUE SE QUIERAN MOCHAR!


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