Rafael Calzada Vázquez
Rafael Calzada Vázquez

La sucesión en Zacatecas

 

Este año, entramos al “deporte” predilecto de los zacatecanos: el proceso de sucesión en la gubernatura.

Mi maestro Eliseo Rangel Gaspar, un personaje indiscutible de la política zacatecana, y un hombre de letras y luces, alguna vez me comentó que además del patrocinio de algún encumbrado político para obtener la candidatura del partido (se refería al PRI) había que convencer a los zacatecanos que se era fuerte en el centro; y en la Ciudad de México había que convencer a la clase política y al presidente de que se era fuerte (aceptado) en Zacatecas.

A muchos años de distancia su disquisición sigue, en muchos sentidos, siendo válida.

En Zacatecas, la única persona que reúne en el PRI estas características es Claudia Anaya.  Es amiga de Videgaray, de Meade, de Osorio y de Alito. Por lo que podemos inferir que es fuerte en el centro.  Y tiene, según la época de la medición, su porcentaje de preferencias que oscila entre el 17 y hasta el 35 por ciento, por lo que también obviamente con esas características puede fácilmente convencer en el centro de que es fuerte en su estado.

El voto que tradicionalmente define las candidaturas es el del presidente de la República, cuando es de ese partido.  Por lo que definitivamente se puede asentar que la candidatura se define en el centro.

En los estados los gobernadores, han podido ejercer su veto. Y en algunas ocasiones promover sus preferencias, siendo pocas ocasiones en que logra dejarle. Se puede concluir que el gobernador ejerce su veto y el presidente su voto.

La comida (destape) de Fito Bonilla, se puede traducir como un apalancamiento local para lograr impulsar en el centro la creencia de que en Zacatecas es fuerte. Sin dejar de reconocer que su señor padre  José Bonilla, tiene una gran cantidad de conocidos y cercanas relaciones con muchos personajes de la política de mucho tiempo, cuya amistad y relación ha cultivado como buen productor.

El otro aspirante, (me dicen mis informantes que también lo es) el joven Jehú Salas, tiene su impulso y su fuerza en la capacidad de maniobra, de manipulación y de gestión en su amigo el gobernador. Que igual puede presionar en el centro para impulsarlo.

No veo a nadie más con posibilidades reales en ese partido.  No desconozco ni pretendo minimizar o lastimar a otros que igual que Salas, descollan en el gobierno como mi cuasi paisano Roberto Luévano o el riogense Carlos Peña. Sin embargo, en mi análisis, no les veo fortaleza ni en el centro ni en la periferia.

Aunque cualquiera de los anteriores puede ser el candidato de una coalición más o menos amplia en la que se incluyen el PAN, el PRI, el PRD, quizás MC, y otros partidos locales, que le pueden impulsar al participar sin candidato propio al gobierno del Estado.

Si observamos que Claudia Anaya despuntó en el gobierno de Amalia García, como una funcionaria incansable, con ideas, organizada, con genuina voluntad de transformar las condiciones de vida de los discapacitados, y en una gira por todos los municipios del Estado, logró conjuntar esfuerzos con los gobiernos municipales, de todos los signos. Lo que se tradujo en miles de apoyos de piezas funcionales de apoyo, (bastones, muletas, sillas de ruedas genéricas y especializadas) así como el reconocimiento del pueblo y de las autoridades de la necesidad de posibilitar la movilidad de este sector de la población con rampas en banquetas, calles y edificios, así como opciones en el transporte público. Que alcanzó la diputación federal posteriormente y luego un escaño en el Senado de la República, desde donde se ha seguido impulsando defendiendo las causas de Zacatecas.

Aunque me aseguren otra cosa yo les aseguro que el PRI ya tiene definida su candidata: ¡Anaya Mota Va!

rcalzadav@gmail.com

 


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