Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Los grandes líderes son casi siempre grandes simplificadores, que reducen argumentos, debates y dudas para ofrecer una solución que todo el mundo pueda comprender”.

Colin Powell

 

 

En la ondulante carretera que asciende por los Alpes suizos con dirección a Davos había en la tarde de ayer dos mensajes escritos en la nieve para los participantes del Foro Económico Mundial: “Paren el calentamiento global” y “No hay planeta B”. Estos mensajes presagiaban una de las batallas de ideas que marcarán esta máxima cumbre privada del pensamiento.

Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, está programado para participar mañana. La decisión de acudir al foro en este momento ofrece un mensaje. Mientras el Senado considera un juicio político en su contra, Trump viaja al exterior a un escenario en el que tendrá máxima cobertura de medios internacionales. Nadie se acordará del impeachment.

Davos, sin embargo, no es un escenario fácil para un presidente populista. A pesar de los cuestionamientos de grupos de izquierda, hay pocas reuniones en el mundo tan políticamente correctas. En su presentación inicial de ayer el presidente y fundador Klaus Schwab recordó su añejo cuestionamiento a Milton Friedman, quien sostenía que “el negocio de los negocios es hacer negocios”. Para Schwab las empresas no deben ser simples negocios, sino que deben cumplir con una responsabilidad social.

Por lo pronto Trump se encontrará en Davos con una rival que le disputará la atención de los participantes y, sobre todo, de los medios. Greta Thunberg, la adolescente ambientalista sueca, pedirá a los gobiernos y a las empresas del mundo que dejen ya de utilizar combustibles fósiles. Schwab ha pedido a los empresarios que asisten al foro que sus compañías tengan un objetivo de cero emisiones netas para el 2050, pero Thunberg quiere un alto inmediato sin importar el costo económico o social. Su personalidad mediática será un contrapeso a Trump.

El foro comenzó este lunes con una ceremonia de agradecimiento a quienes llevan más de 10 años asistiendo, entre quienes se encontraba Al Gore, el exvicepresidente estadounidense convertido en líder ambientalista. Después Schwab ofreció su discurso inaugural, con el énfasis en la importancia de tener empresas con responsabilidad social. Siguieron los Premios Crystal que se otorgan a personas que se han distinguido por su trabajo social y artístico. Vino más tarde un concierto de la Orquesta Juvenil de la Unión Europea y el Coro de Sao Paulo, Brasil, con el scherzo y el finale de la Novena Sinfonía de Beethoven bajo la dirección de Marin Aslop. Al final se celebró el coctel inaugural general y empezaron las fiestas que empresas y organizaciones realizan de manera independiente en distintos puntos de Davos.

Entre los participantes latinoamericanos se distinguen los presidentes Iván Duque de Colombia y Lenin Moreno de Ecuador. La única funcionaria mexicana es Graciela Márquez, ya que Alfonso Romo ha señalado que no asistirá. Los reflectores los tendrá, sin embargo, Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional reconocido por una veintena de países como presidente legítimo de Venezuela.

Este promete ser, como todos, un Davos intenso. Las presentaciones de Trump, Thunberg y Guaidó se llevarán los encabezados, pero para quienes quieren una reflexión más profunda hay una cena con historiadores económicos entre los que destacan Mary Beard y Nial Ferguson, presentaciones del chelista Yo-Yo Ma y un sinnúmero de discusiones con académicos, entre ellos varios Premio Nobel. Davos es siempre un circo de 20 pistas para el debate de ideas.

 

La broma

Claro que es absurda la discusión sobre la rifa de un avión arrendado. Aquí en Davos se ha tomado como una simple broma. El problema es que distrae la atención sobre los temas fundamentales de México.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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