David H. López
David H. López

“Debo estudiar política y guerra para que mis hijos tengan libertad para estudiar matemáticas y filosofía. Mis hijos deben estudiar matemáticas y filosofía, geografía, historia natural, arquitectura naval, navegación, comercio y agricultura, para darles a sus hijos derecho a estudiar pintura, poesía, música, arquitectura, estatuas, tapices y porcelana”.

John Adams, segundo presidente de Estados Unidos

 

El miércoles pasado (http://bit.ly/2SsEOFw) compartí el extracto de una conversación que escuché entre un abuelo boomer y su nieto milenial. Recibí retroalimentación variada al artículo. Algunas personas se sintieron identificadas con la reseña porque representaba el tipo de conversación recurrente entre ellos y sus parientes o conocidos.

En los comentarios una de las cosas que más resaltaron fue lo incomprensibles que hoy resultan ser las generaciones entre ellas. Lo revelador al menos para mí es que esa incomprensión, el sentir que “el otro no entiende lo que trato de decirle”, está en ambos lados: no es monopolio de los “viejos”; también los jóvenes lo padecen.

Somos parte de un tejido social en el cual convivimos, trabajamos con personas de generaciones distintas a la nuestra, comemos en familia y por increíble que parezca, nuestra realidad generacional nos ha vuelto distantes.

Pero, unos pasos atrás, ¿de dónde provienen esos términos ya comunes entre nosotros? Usamos casi a diario las palabras “milenials” o “generación Y”, “generacion X”, “centenials”, etc… pero ¿de dónde las sacamos o las sacaron quienes las trajeron al lenguaje común?

La teoría de las generaciones nació en Estados Unidos con los historiadores William Strauss y Neil Howe quienes esquematizaron el desarrollo de las sociedades en ciclos generacionales. El entendimiento popular del por qué nuestros padres –baby boomers– escucharon a Los Beatles y nosotros a Soda Stereo –generacion X– proviene de esta teoría que nos explicó a nosotros mismos en una lógica generacional.

Edwin Carcaño es el mexicano más informado y documentado acerca de esta teoría. Trabajó por unos años con Neil Howe, con quien aprendió dichos principios de análisis histórico y social y se abocó a su aplicación en nuestro entorno.

Así, Edwin escribió Las Generaciones Mexicanas que es una visión tropicalizada de la realidad de nuestro país, entendiéndolo en sus generaciones. El libro de Carcaño es una referencia ilustradora para cualquier lector, pero si se trata de quien lidia con equipos de trabajo intergeneracionales –por ejemplo empresarios o encargados de recursos humanos– la lectura es obligada. Lo mismo para encargados de mercadotecnia.

Pero hablando de generaciones, ¿Qué debemos entender por esos endemoniados términos que tanto mencionamos, pero no logramos situar con exactitud?

Algunas precisiones, que nos servirán para orientar nuestras pláticas familiares o de sobremesa, en cuanto a las generaciones mexicanas:

-Baby Boomers: nacieron entre 1939 y 1959, crecieron con lo conceptos de “justicia social” y “modernidad” como parte de un discurso donde la revolución se convertía en instituciones.

-La “Generación X”: nacidos entre 1960 y 1984, durante su niñez vivieron la aspiración de lo perfecto para el gobierno revolucionario ya convertido en institucional.

-La Generación Millennial: niños de los años 1985 y 2005. Su infancia y niñez se dieron en la etapa post temblor de 1985 y las convulsiones provocadas por cambios políticos.

-La Generación “Contemplativa”: nacieron a partir de 2006 y ha sido una etapa por demás peligrosa para ser niño en este ciclo histórico, sus padres han debido ser sobre protectores y la guerra contra el crimen ha marcado su infancia. Acerca de ellos todavía estamos a distancia de ver las consecuencias de esas condiciones de crianza en su desarrollo adulto y laboral.

¿Cómo comprendernos? El primer paso es pensarnos como eslabones de una cadena de desarrollo y codependencia; sin esa conexión generacional las sociedades peligran; con ella, prevalecerán.


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