Cuquis Hernández
Cuquis Hernández

El mal nos acecha de día y de noche

 

A mucho más de lo acostumbrado, este martes en el Congreso la sesión ordinaria de la Comisión Permanente se prolongó casi hasta las 14 horas con cuatro puntos en el orden del día, pero otros cuatro en asuntos generales. Es mucho si se considera que han estado tratando uno o dos puntos que cuando mucho, despachan en una hora.

Y como se les va haciendo rutina a los diputados, este día pusieron sobre la mesa el escabroso y terrorífico tema de la inseguridad, que sin duda seguirá dando de qué hablar, mientras sigan apareciendo víctimas y más víctimas, llámense venganza del narco, niñas, estudiantes, mujeres…, y no bastará con que las autoridades se echen la bolita unas a otras, ni dar un ultimátum, ni mucho menos bastará con tener buenas intenciones para abatir el cáncer más letal de nuestros días.

Este mal va mucho más allá de la propia imaginación, de los recursos económicos que empleen para abatirla, y de que entre partidos políticos pretendan sacar raja política ante el supuesto de que el gobierno en turno no puede. Y es así de simple, un cuento de nunca acabar mientras siga en decadencia la enseñanza de valores.

Y bueno, de acuerdo con el desarrollo de la sesión, comenzó Lizbeth Márquez, la diputada migrante, dando lectura a su iniciativa de punto de acuerdo, que fue aprobada como asunto de urgencia, consistente en el exhorto que se hace a la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) para que, dentro del sistema universitario proporcione y garantice, en todos los ámbitos, un trato igualitario a los jóvenes zacatecanos siiiiin distingo de su lugar de nacimiento o residencia, y que les permitan un desarrollo educativo igualitario.

Liz habló sobre los actos de discriminación a todas luces evidentes que padecen los jóvenes que han vivido en México y Estados Unidos, los llamados dreamers, a quienes no les dan el trato de respeto que merecen bajo la excusa de que son “extranjeros”, lo que, en efecto, es “muy triste no ser ni de aquí ni de allá”.

 

De manifestaciones

y otras cosillas

Y le cuento estimado lector que, como siempre, hubo faltistas; al principio votaron nueve diputados; luego el número aumentó a 11. La sesión comenzó como a las 11 y media, puesto que la comisión, la pesada que dirige José María González Nava, “Chema”, recibió al alcalde de Zacatecas, Ulises Mejía, quien les llevó una propuesta para reducir los costos que subió al máximo nivel la Junta Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (JIAPAZ).

A la par, unos trabajadores de la Confederación Nacional Campesina (CNC) se apostaron afuera del Congre para manifestarse porque, dijeron, tienen dos meses sin cobrar su sueldo, por lo que con desesperación pidieron la intervención del gobernador Alejandro Tello como máximo priísta para que les ayude a resolver.

Y se veía tan solo el recinto sagrado, que de pronto hicieron más bola afuera, los reporteros que estaban en la salita de prensa y gente en el vestíbulo, mientras el morenista Héctor Menchaca se aventaba un rollo sobre el reto del cuidado del medio ambiente. Tanto habló que, al sentir que la garganta se le secaba pidió: “¿me regala un vaso con agua?”. Por cierto, su iniciativa con proyecto de decreto para hacer reformas al código territorial y urbano para el estado y sus municipios fue aprobado también de pronta y obvia resolución.

En asuntos generales se habló del feminicidio y del movimiento de “un día sin nosotras” programado para el 9 de marzo; el presidente de la mesa, Omar Carrera hizo el pronunciamiento respecto de que la Legislatura se suma al paro nacional.

Aaaanteees, Omar Carrera habló de la indignación que hay en el estado por la impunidad con que últimamente se cometen los delitos. Y cuestionó “en manos de quién estamos; parece que de nadie”.

E hizo un llamado al gobierno de Alejandro Tello para que actúe en caso de quienes no puedan con el cargo, que se vayan. Y hasta mencionó a su jefazo, nuestro presidente PG, quien desde la mañanera tuvo que dar un “manotazo” a la mesa…¿?…, perdóooon?, se preguntaron algunos: ¿manotazo?, cóoomo, si casi se queda dormido cuando hablaaa…Pos bueeeno.

Otro que nomás no gusta nadita es el también morenista Jesús Padilla, que cuando pide subir a tribuna para hablar sobre sus ya trilladas “reflexiones”, los de afuera casi hasta se persignan (que malos); al término de su intervención esta vez, alguien dijo, “al cabo nadie le entendió”, y sueltan las risas. Maloras.

En fin, un campesino que se tomó muy en serio de que el Congreso es la casa del pueblo entró justo cuando hablaba Padilla, leyó su nombre en la tele, luego se pasó hasta el fondo, tomó un vaso, se sirvió agua caliente y se hizo un suculento café. Es de esos momentos que hacen agradable el día.


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