Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

Crónicas rancheras (7-2020)

 

Ésta es una de tantas historias, tan comunes y tan cerca de nosotros, que parecen la pura neta. Pero la realidad es más méndiga. Chale.

Las vecinas de la colonia “Liberación Femenina”, discuten las acciones a desarrollar el 9 de marzo.

–Doña Chilo: Compañeras, nos reunimos el día de hoy para ir preparando las actividades que tendremos con motivo del “Día Internacional de la Mujer”. Así que doy por iniciada la reunión y escucho propuestas.

–Doña Guille: Pues les informo que ya hablé con el Padre Abel, quien nos hará el favor de dar la misa a las 11 de la mañana. Ya ven que él nos apoya mucho.

–Doña Chilo: Mmmmmmm. Alguien más.

–Doña Guille: ¿O ya no quieren misa, herejes?

–Doña Lola: Nadie dijo nada, Guille, así que no se ponga flamenca.

–Doña Guille: Pues acá Chilo hizo una cara de pocos amigos, por eso pregunté.

–Doña Chilo: Sí, Guille, habrá misa. Pero una celebración normal, nada de rosarios de 2 horas como acostumbra. Y que alguien más lea las lecturas, porque usted se echa unos rollos de su ronco pecho que nada tienen que ver con la misa. El año pasado hasta habló mal de quienes se pintan el pelo y las uñas y eso no viene en la Biblia, como dijo el padre. Si a usted no le gusta algo, bien, se le respeta, pero no ande inventando nada.

–Doña Guille: Pues el señor cura me dio permiso y no tengo que ocultar que buena parte de la violencia es por la forma en que nos comportamos.

–Doña Lola: De acuerdo, misa y se acabó. ¿Alguien más?

–Doña Mere: Pues las muchachas y yo vamos a representar una pequeña parte de la novela Mujercitas, nada más que cambiamos un poco los diálogos para que se oiga la voz de la mujer. Acá las hijas de Doña Tere que estudian en Letras de la Universidad nos están ayudando.

–Doña Guille: ¡Jesús, bendito! Nada más no vayan a decir malas palabras como el año pasado. Se oían hasta el Vaticano. Sólo pido decoro.

–Doña Chilo: Yo apruebo la obra como la hayan hecho las muchachas. Las palabras no son buenas ni malas, son sólo palabras y nada más.

–Doña Guille: (En voz baja) ¡Bola de viejas ordinarias!

–Doña Lupe: Las niñas de la escuela primaria van a recitar poemas de Sor Juana Inés de la Cruz.

–Doña Tola: Y las de la prepa presentarán un documental que hicieron. Les quedó muy bonito, se llama: “Que se oiga nuestra voz”. Ya lo vi y hasta las lágrimas se le salieron de la emoción.

–Doña Guille: Pues yo lloré cuando vi “Coco”, qué bonita película y muy moral, por cierto.

–Doña Chilo: (Roja del coraje por la interrupción). Bien después de escuchar la maravillosa aportación de Guille al cine, sigamos.

–Luchita (hija de Doña Lola): Nosotras hicimos pañoletas verdes para que las usemos ese día y con ello digamos que estamos en lucha contra el sistema patriarcal corrupto.

–Doña Guille: ¡En el nombre sea de Dios! ¿Qué quieren, que andemos de encapuchadas? Pues si no somos bandoleras; no andamos destrozando ni pintarrajeando la Catedral. Somos mujeres, pero temerosas de Dios. Yo me niego a que andemos como esas muchachas locas con los pechos de fuera haciendo figuraciones. ¡No, no y no! Exijo respeto.

Doña Chilo: ¡Silencio! Mire, Guille, aquí todas hacemos propuestas y a nadie le decimos que no. Usted ya dijo de su misa y tan tan. Además, traer una pañoleta es un símbolo de lucha. Y las muchachas se fregaron varios días para comprar la tela y bordarla muy bonito. Y se pone la pañoleta o no hay misa. ¿Cómo ve?

–Doña Guille: Pues me niego y le voy a decir al padre Abel. Y no cuenten conmigo. ¡ATEAS! (Guille se va de la reunión rezando un Padre Nuestro).

–Doña Chilo: Bueno, ahora sí ya se fue Doña Remilgos. Ya saben, todas en la plaza con su pañoleta verde, para marchar y protestar. ¡Abajo el sistema patriarcal! ¡Vivas nos queremos! ¡Sí al aborto! Esto se va a poner bueno.

¡SI SOR JUANA VIVIERA, CON NOSOTRAS ESTUVIERA!

 


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