*Pedro de León Mojarro
*Pedro de León Mojarro

A los altos índices de inseguridad y delincuencia, últimamente se suma un crecimiento en el consumo de drogas en niños de 10 a 14 años verdaderamente alarmante.

Lo más preocupante aunque todavía no hay datos suficientes, es el crecimiento del consumo del Crack, droga sintética altamente nociva a las neuronas de niños y jóvenes, con afectaciones irreversibles.

Las drogas más recurrentes actualmente en el estado son: la marihuana 90%, las metanfetaminas 42% y cocaína 35%; en las tres Zacatecas está por arriba de la media nacional. Los niños de 10 a 14 años representan ya el 45% y los jóvenes de 15 a 19 el 46%. Juntos suman el 91% que se drogan según datos del Sistema de Información Epidemiológica de Consumo de Drogas (SIECD).

Los datos de los Centros de Integración Juvenil (CIJ), reportan que niños de 10 a 14 años que inician con el consumo de drogas representan 50%; los jóvenes de 15 a 19 años representan el 38% y los jóvenes de 20 a 24 años son el 7.5%.

Los datos anteriores muestran, por una parte el incremento alarmante de niños, ingresando a temprana edad al uso y consumo de drogas, y por la otra la urgente necesidad de poner atención desde la Familia, así como en primarias y secundarias.

Un estudio realizado en el Municipio de la capital arroja que hay más de 100 colonias, en su mayoría de las más marginadas, caracterizadas como “de alto riesgo y de atención prioritaria”, en materia de consumo de drogas. Si esto es en Zacatecas, no hay duda de que Fresnillo y Guadalupe rebasan por mucho los datos de la muestra de la capital.

El incremento de la drogadicción en nuestro Estado se origina en la desintegración familiar, resultante de múltiples factores; entre otros que los dos padres de familia trabajan, la presión de los grupos delictivos ofreciendo droga y la más importante la desatención a los niños principalmente en la Familia.

Urge atender al núcleo Familiar, desde los padres, haciendo una reflexión constructiva sobre lo que hemos dejado de hacer con nuestros hijos.

No hay que perder de vista que la Familia es la primera y la más importante de las escuelas en donde se deben inculcar los Valores del respeto, la responsabilidad, el amor, la honestidad y la tolerancia entre otros.

Es en la Familia donde se incuban los buenos y los malos hábitos, y como lamentablemente no hay escuela para padres, la improvisación y la indiferencia se convierten en las causas del mal camino de nuestros hijos.

Concluiría invitando a la reflexión de los padres de Familia, sobre todo a las parejas jóvenes para que hagan un alto en el camino, mínimo de una hora, dos o tres veces por semana, para revisar la hoja de ruta de los padres y de nuestros hijos. El primer paso es ganarle la pelea al teléfono y deshacernos de éste al menos dos horas al día. Eso nos permitiría dejar de actuar como “Zombis” y darnos el trato elemental de respeto, amor y cariño como padres e hijos.

Otra tarea no menos urgente, es la de hacer un esfuerzo entre padres de familia, comunidades, colonias, escuelas y Gobiernos Estatal y Municipales, para reproducir los centros de Integración Juvenil, si se puede en todas las escuelas del estado, después de las horas de clase.

*Coordinador Estatal del Movimiento Nacional Ruta 5

 


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