KAREN CALDERÓN / NTRZACATECAS.COM
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Los defectos de nacimiento son alteraciones que afectan al embrión, las cuales dañan la capacidad de funcionamiento del cuerpo e impiden que los recién nacidos tengan un proceso normal de desarrollo.

De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los defectos del tubo neural, como la espina bífida, son una de las malformaciones congénitas más comunes, las cuales pueden ser prevenibles con el consumo de ácido fólico en el periodo de gestación y, por lo menos, 12 semanas antes del embarazo, ya sea solos o combinados con otras vitaminas y minerales.

A nivel estatal, según información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), durante el 2019 se registraron cinco nacimientos con defectos, siendo el más común labio y paladar hendido en cuatro bebés  y un defecto por tubo neural.

Mientras que a nivel mundial, de 3 a 6 por ciento de los bebés nacen con un defecto de nacimiento grave y están en mayor riesgo de tener discapacidades de por vida.

Por esta razón, el control prenatal en las mujeres embarazadas es una de las claves para la prevención, así como los cuidados recomendados durante el embarazo, como evitar el consumo del alcohol y cafeína, no fumar y tener una alimentación saludable.

Además de las aplicaciones de vacunas recomendadas y acudir al médico en caso de presentar fiebre, dolor de cabeza, dolores al orinar, mareos, vértigo, sangrado entre otros.


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