Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Estás expuesto a lo improbable sólo si lo dejas controlarte”.

Nassim Nicholas Taleb

 

Hasta ahora el presidente López Obrador ha corrido con suerte. Sus errores han sido paliados por un entorno económico favorable. La suerte, sin embargo, se ha acabado.

En 2019 la economía internacional registró una desaceleración, pero no dejó de crecer. Según el FMI, el mundo pasó de una expansión de 3.6 por ciento en 2018 a 2.9 en 2019. Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, descendió de 2.9 a 2.3 por ciento. No son malas cifras, sobre todo si consideramos las guerras comerciales iniciadas por Donald Trump y el hecho de que la economía mundial se ha expandido de manera ininterrumpida desde 2010.

Es verdad que la economía mexicana cayó de una expansión de 2 por ciento en 2018 a una contracción de 0.1 por ciento en 2019, pero las exportaciones crecieron 2.3 por ciento, pese a una baja de 15.1 por ciento en las petroleras. Esto ayudó a moderar la caída del país.

El 2020 será muy diferente: el nuevo coronavirus está cambiando las reglas del juego. El impacto en el comercio y la economía será importante. Por eso se han desplomado los mercados financieros. Varios analistas están empezando a ver en esta pandemia un “cisne negro”, un acontecimiento improbable que rompe esquemas y tiene imprevisibles consecuencias.

El término “cisne negro” proviene del poeta latino Juvenal, quien fines del siglo I y principios del II d.C. habló de “un ave rara en la tierra muy parecida a un cisne negro”. En Europa nadie había visto un cisne negro por lo que durante siglos se empleó la expresión para referirse a situaciones inexistentes, aunque teóricamente posibles. En 1697, sin embargo, se descubrió un cisne negro en Australia. A partir de entonces el término significó algo que parece imposible, pero que al final sí existe.

Nassim Nicholas Taleb, un excéntrico pensador y financiero libanés nacionalizado estadounidense, tomó la expresión para su libro El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable. Planteó que el pasado no puede usarse para predecir el futuro: “Nuestro mundo está dominado por lo extremo, lo desconocido y lo muy improbable (improbable según nuestro conocimiento actual) y mientras tanto nos pasamos el tiempo en conversaciones sin importancia que se concentran en lo conocido y lo repetido”.

Algunos autores han querido ver en el covid-19 un ejemplo de cisne negro que lastimará profundamente la economía. Quizá no sea algo totalmente imprevisto. Autores como Laurie Garrett, quien escribió The Coming Plague en 1995, han señalado que deben registrarse nuevas y devastadoras epidemias en un planeta que ha perdido equilibrios. De lo que no hay duda es de que el nuevo coronavirus ha tomado al mundo por sorpresa.

Para México el impacto será muy fuerte. Nos dicen que sólo hay siete casos confirmados en el país, pero lo más probable es que sea por falta de instrumentos de detección. El desplome del mercado petrolero, mientras tanto, será un golpe brutal para Pemex, una empresa profundamente endeudada que ha tomado medidas muy equivocadas, como apostar su poco capital a una refinería que perderá carretadas de dinero. Las acciones del gobierno de López Obrador para asfixiar la inversión productiva -en farmacéutica, electricidad, petróleo, gasoductos y hasta cerveza-provocarán una retracción de las nuevas inversiones en el peor momento.

“Ha sido más rentable para nosotros unirnos en la dirección equivocada que estar solos en la dirección correcta”, escribió Taleb. Hoy los mexicanos estamos a punto de pagar las consecuencias.

 

Egocentrismo

El presidente López Obrador, con su arraigo en la izquierda, habría podido cooptar con facilidad el movimiento de las mujeres. Cometió el error de considerar toda crítica como un agravio a su persona. Este egocentrismo puede tener un costo alto.


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