ALBERTO MORONES / NTRZACATECAS.COM
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Durante la historia, la cultura patriarcal ha obligado a la mujer a tomar roles, a través de estereotipos de género que podemos observar en objetos simples como los juguetes, diseñados con mensajes enfáticos de cómo debe comportarse la mujer y el hombre, expuso Maya Berenice Hernández Ramírez, investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

En el 18 Congreso Nacional de Estudiantes de Lingüística y Literatura 2020, que se realiza esta semana, Hernández Ramírez explicó que en el caso de los juguetes para mujeres y la publicidad con que son vendidos, la mayoría están enfocados en ser “la mejor madre”, la esposa sumisa “enamorada por el cuidado de la casa”, forjando la idea de que estos deben ser sus objetivos.

Expuso que el estereotipo más claro que podemos observar y que por años sigue persistiendo es la definición de colores, suponer que a las niñas les debe gustar, vestir y elegir el rosa, que representa feminidad o delicadeza de la mujer; mientras que en lo inverso, el azul se convierte en el color exclusivo para hombre.

Reiteró que la publicidad que vemos en los juguetes va orientada a que “las niñas alimenten, limpien y satisfagan a su bebé (muñeco); juegos de cocina como hornitos, que adoctrinan a ser la esposa frágil y complaciente, mientras que para los varones la variedad de juguetes es amplia, balones, cochecitos, bicicletas, artículos que motivan a ser aventureros, fuertes; es decir, se educa con desigualdad”.

En este tenor, enfatizó que para generar cambios “nuestro trabajo es que los niños vean estos factores con ojo crítico”; no marcar etiquetas sobre lo que se debe o no utilizar para jugar; dar libertad de elegir, pero brindando múltiples opciones de juguetes para no limitar lo que pueden hacer.

Foto: Facebook.


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