David H. López
David H. López

Se juntan condiciones para complicar el amplio dominio del presidente sobre el establecimiento de la agenda nacional. De ser amplio pasará a ser sólo dominio y, si no corrige, el peor escenario sería el de convertirse en relevancia a secas.

Su popularidad es lo suficientemente sólida para seguir estableciendo los temas y sus tratamientos. Los comentócratas y salas de redacción con consigna adversa y otros detractores leyeron desde el principio su estrategia y ante la táctica mañanera han optado por hacer dos cosas. La primera, construirle en la narrativa un enano pedestal donde se pone a los sátrapas, a los ladrones y a los políticos disfuncionales y en esa lógica meterlo al saco donde van los gobernantes vacíos por dicharacheros e irrelevantes; la segunda, han optado por escucharlo selectivamente, que para los objetivos presidenciales equivale a no escucharlo.

De ambas tácticas se deriva todo lo demás: sacar sus declaraciones de contexto y mezclarlas perversamente; por ejemplo, con el “abrazos, no balazos” para asesinos de mujeres y la construcción de narrativa adversa donde ante la táctica del presidente es no aportar respuestas monosilábicas. Le preguntan, “¿Perseguirá usted a Peña Nieto?” y ellos esperan un “sí” o un “no”, ante lo cual responde con explicaciones más amplias. Luego, memes y coberturas reproducen lo que es “noticia” (la ocurrencia del día, la frase breve…), lo divertido o satirizable o sencillamente lo que les conviene.

Dicha estrategia estuvo clara desde hace meses, pero sin afectar la imagen del gobernante. En semanas recientes, conjuntada y reforzada con granjas de creativos que diariamente disparan decenas de memes a redes, se ha mezclado en una escandalosa conversación pública con exigencias legítimas. El resultado dejó de serle favorable.

En el largo plazo, el presidente ha aportado piezas retóricas con profundidad política –cuestión de escuchar sin filtros la mañanera. Sin exagerar se puede decir que en algunos años serán analizadas por estudiantes de historia y política… pero en corto alimentan una corriente de ruido que no le ayuda.

Esto le ha valido la alienación de grupos con luchas e intereses específicos, pintándose como insensibilidad ante sectores más grandes. Por ejemplo, su escepticismo frente a ciertas manifestaciones feministas, buscan generalizarlo como un desinterés hacia las mujeres. La reivindicación a tiempo de su gabinete femenino hubiera sofocado el incendio cuando comenzaba; a destiempo, como ocurrió, fue un cubetazo impotente a un edificio en llamas.

El presidente ha cometido varios excesos en su expresión derivados de una estrategia rentable, pero que ya demostró sus limitaciones. Su ariete es él mismo, su “estrategia” es la mañanera. No parece haber más, cuando el ejercicio matutino debería ser un táctico en un cuerpo estratégico más amplio.

Por el bien de su gobierno, López Obrador debe reconocer la necesidad de escuchar más a su equipo de comunicación. Su dominio empírico del tema le servirá para consolidar lealtades incondicionales, pero ante quienes no lo son –como la clase media–, dicha fortaleza no será suficiente.

La 4T como proyecto de transformación se institucionalizará tarde o temprano. Eso pasará por la estrategia de comunicación, que debe dejar de depender del individuo presidente, por extraordinarios que sean su carisma y conexión con la gran audiencia.

El Ejecutivo debe delimitar al ciudadano Andrés Manuel carismático, consciente de su responsabilidad histórica e hijo del pueblo, con una presidencia adaptada a una realidad comprendida desde la lógica de una 4T que cierra la etapa de corrupción de antaño y la hegemonía neoliberal. Con eso, derivar una comunicación que no debe acartonarse, pero tampoco simplificarse como hasta ahora, ya que entuertos como estos vendrán más y difíciles.

 

Twitter: @vidolopez


Los comentarios están cerrados.