Reforma
Reforma

CIUDAD DE MÉXICO. Hace dos años que los candados no forman parte del paisaje parisino, pero estos objetos que eran depositados por los enamorados en los puentes de París vuelven a ser protagonistas de sus calles con una escultura de la mexicana Carmen Mariscal.

Mariscal (1968) ha levantado con ellos una obra que define como una «casa-prisión» y que ha bautizado con el nombre Chez nous, lo que en español significa «nuestra casa».

«La idea me vino caminando por el Puente de las Artes. Cuando veía a la gente poniendo sus candados me decía: ‘¡Qué romántico! Pero, ¿por qué eligen un candado como símbolo para sellar su amor?», comentó la artista ante la pieza, instalada el jueves pasado.

Ha interpretado así este objeto que, en su opinión, no sólo simboliza la estabilidad, sino también la posesión y el encierro.

«Si nos queremos encerrar los unos con los otros en una casa como esta, simbólicamente, sin puertas ni ventanas y de la que no podemos salir, en el caso extremo termina frecuentemente habiendo violencia en el hogar», estima.

Pero la casa, con sus 4.8 toneladas y sus 3 metros de alto, es víctima de su propia condena y ya está siendo decorada por nuevos enamorados con candados que datan de este mismo mes.

La artista cuenta que tuvo que decirle a un joven que no tocara la obra cuando lo vio forcejeando con sus candados:

«Es mi candado, lo puse ayer, pero quiero quitarlo porque hemos roto», le dijo el hombre, desesperado.

Chez nous, colocada entre el Museo del Louvre y el Palacio Real, será presentada dentro de la feria Art Paris, retrasada por el coronavirus hasta mayo.

Por: Araceli Patricia Aguilar Moreno


Los comentarios están cerrados.