Manuel J. Jáuregui
Manuel J. Jáuregui

La inversión productiva en México ya recibió el estoconazo de la incompetencia gubernamental, y hoy nos preguntamos si no habrá padecido ya también la puntilla del pensamiento marxista que infesta (e infecta) la 4T.

Ésta en la forma de la “consulta” popular realizada a petición de, y armada por, el Presidente López O., la cual CANCELÓ de manera ilegal y amañada las obras para concluir una planta cervecera en Baja California con una inversión de mil 400 millones de dólares, y que generaría decenas de miles de empleos directos e indirectos en la zona de Mexicali.

Cabe mencionar que la planta se construía con todos los permisos en regla y muestra un avance considerable (se han invertido ya 900 millones de dólares), por lo que cancelarla por caprichos políticos corresponde a un tremendo disparate que desalentará la INVERSIÓN productiva en México JUSTO en el momento de crisis económica en la que MÁS se requiere inversión productiva.

Lanza al mundo esta decisión chicharronera orquestada desde la Presidencia una señal sumamente negativa, precisamente cuando lo requerido es justo lo contrario.

Resulta tan obvia -y cantada- la PIFIA que no puede uno más que preguntarse si estos reiterados cambios de reglas sobre la marcha para frenar proyectos de inversión privada, como éste y los realizados en temas eléctricos y petroleros, no formarán parte de un plan diabólico para destruir el concepto de empresa privada en México, y así dar paso a un Estado totalitario en lo que todo y lo único en la economía sea el GOBIERNO.

Parece no haber otra forma de explicar los reiterados reveses y medidas adoptadas para coartar, frenar y desestimular los proyectos grandes de inversión productiva en los que ha incurrido este Gobierno desde que asumió el poder.

Y ello pese a evidencia estadística de que las decisiones tomadas han causado un gran DAÑO económico.

En el 2019, como bien saben, el PIB de México CAYÓ, y en este 2020, con los estragos de la crisis económica mundial debido al Covid-19 y a otros factores, seguramente que será AÚN PEOR para nuestro PIB que el año pasado.

Ello pues a la contracción económica tendremos que sumar la pérdida -AÚN MAYOR- de empleos y el debasamiento del valor de nuestra moneda, la cual ABIERTAMENTE el Gobierno ha manifestado que no defenderá, como si no hacerlo fuese un acto de gallardía y no de la más torpe incapacidad.

Si no es a propósito, entonces no habrá otra forma de explicar -más que sólo quizá imputando a una ineptitud criminal- el cómo de manera reiterada y consistente se MIENTE, se engaña, rindiendo pleitesía verbal al crecimiento y a la generación de empleos, mientras simultáneamente se toman en los hechos todas las medidas posibles para SABOTEARLO.

No concluye aún ni un tercio del sexenio y ya a estas alturas el Gobierno de México ha cancelado la buena voluntad, la confianza y la credibilidad de los mercados financieros, de inversión y de valores, dentro y fuera del País.

No hay la más mínima confianza en él y por ello es que nuestra moneda sufre las consecuencias de esta falta de credibilidad en nuestro Gobierno, mal llamado de la “transformación”, término que debió haber sido calificado desde un principio con un “hacia el retroceso”.

De no hacer una RECTIFICACIÓN, drástica y urgente, vamos que volamos hacia la transformación de México… pero en una Venezuela.

Cuando no se genera confianza y CERTEZA en las reglas de juego, cuando las inversiones productivas se tratan como si fuesen actos criminales, no puede haber otro resultado más que AHUYENTAR la inversión y el crecimiento económico en nuestro País.

Con el resultado de que se incrementa la MISERIA y se deteriora el nivel de vida de los mexicanos.

Todo ello mientras en el discurso se le quema incienso al “desarrollo” que este Gobierno dice promover. ¡Sí, cómo no!


Los comentarios están cerrados.