Miguel Moctezuma L
Miguel Moctezuma L

Capital social en tiempos del Covid-19

Las estructuras sociales y las instituciones son parte de lo social, pero, a diferencia de los enfoques de pensamiento estructuralistas y funcionalistas, lo social no se reduce a ello. Apegándonos a Simmel (1986) podemos afirmar que, en los barrios, los pueblos y comunidades buena parte de la interacción social no está regulada por la ley. De alguna manera, esto sucede asimismo en las grandes urbes, pero no es su característica. Comento en estas líneas la importancia que tiene la solidaridad humana en tiempos de emergencia, justo porque observo en todos los países afectados por el coronavirus el reclamo por el establecimiento del estado de excepción como único camino para obligar a las personas a recluirse en sus habitaciones y a evitar el más mínimo contacto humano. En México la política de emergencia contra el COVID-19 conduce en su transición de la primera a la segunda fase a otro esquema, al de la solidaridad.

Se entiende por estado de excepción la acción que faculta al representante del Poder Ejecutivo de una nación a disponer de máximos poderes a fin de enfrentar todo tipo de emergencias. Se trata del establecimiento de un poder único que está por encima del Poder Judicial y del Poder Legislativo (Schmitt, 1922). Este poder, una vez erigido estará facultado legalmente para disponer de cualquier recurso a su alcance y tomar las decisiones que considere necesarias, así sea la reclusión de las personas en sus casas o en otros lugares de confinamiento, las restricciones de movilidad, la dispersión del ejército en las calles, la elección de quienes deben vivir o morir, la parálisis de la actividad económica, el reclutamiento forzado y la reorientación de la producción y otras medidas similares. Es decir, conculcar todo el sistema de legalidad en nombre de la ley y la emergencia, suprimir la democracia y desposeer a todas las personas de cualquier derecho, hasta reducirlas a la nuda vida o a la reducción de cuerpos vivientes sin derechos (Agamben, 2003).

Cuando las personas tienen derechos esenciales que son negados por el Estado, como la vida, la seguridad, el trabajo, etc. las personas dejan de serlo y son reducidas a puro cuerpo; cuando eso sucede, se produce una desposesión similar a la muerte, en donde sólo queda el cuerpo inerme, cuya diferencia en ambos casos consiste en reconocer un cuerpo con vida, pero carente de derechos. Para analizar este proceso de despersonalización o desposesión Agamben ha tenido que crear un nuevo concepto llamado nuda vida cuyo contenido es el de un ser que ha sido reducido a puro cuerpo y se le ha arrebatado su humanidad. Ese tipo de vida es orgánica, existe como cualquier ser vivo, pero, socialmente ha sido desposeído de su cualidad humana.

El llamar a gritos al establecimiento del estado excepción ha llevado al autor del concepto de nuda vida a prevenirnos que no nos dejemos llevar, como lo venimos haciendo de manera inperceptible, por la costumbre de que el estado de excepción imponga su poder absoluto y que, en lugar de ello, esta crisis de emergencia nacional nos sirva para retomar y revitalizar las relaciones de solidaridad, llamando a asumir a cada quien su responsabilidad sin renunciar a la libertad y a la amenaza que se cimbra sobre ella (Agamben, 2020).

La solidaridad de la familia mexicana emana del contexto en el que es común reconocer la fuerza de la ayuda mutua. Este tipo de interacción social surge de la cultura comunitaria a partir de un ethos social específico. Ello es lo que hace posible la coordinación y el mutuo entendimiento en las interacciones sociales que son propias de estos contextos. La ayuda mutua “…es un mecanismo de defensa necesario porque ni el intercambio de mercado ni la retribución de recursos a nivel nacional garantiza su supervivencia. Por lo demás, la red de intercambio utiliza plenamente uno de los pocos recursos que posee el marginado: sus recursos sociales” (Arizpe de Lomnitz, 1993).

El tejido social está vivo en México y esta vez lo veremos actuar; eso sí, la solidaridad entre los marginados es un recurso abundante, pero, no es suficiente. Será necesario quedarse en casa y recibir el apoyo de los hijos, nietos e incluso de los vecinos de una misma comunidad; pero, cualquier contagio por coronavirus implicará la necesidad del acompañamiento del sistema de salud, lo cual podrá hacerse con éxito si la pandemia no nos impacta con intensidad. En síntesis: por ahora la decisión está en nuestras manos.


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