Ricardo Monreal Ávila
Ricardo Monreal Ávila

Con una diferencia de 11 años, el país ha enfrentado dos emergencias sanitarias, con dos gobiernos de orientación política, económica e ideológica diferente (derecha e izquierda). Es momento de comparar el manejo de uno y de otro.

2009: De manera intempestiva, se ordenó el cierre del 75 % de los establecimientos mercantiles de la capital del país, de los destinos turísticos, así como de escuelas, parques y centros de diversión. El primer contagio de influenza A (H1N1) se detectó el 18 de marzo, la pandemia se declaró el 29 de abril y el 11 de mayo se empezaron a reabrir escuelas y establecimientos.

Oficialmente, los casos confirmados fueron 70,715, mientras que las personas fallecidas sumaron 1,172. El costo económico fue el equivalente a un punto del PIB (80 mmdd) y la recuperación se llevó tres años. La caída del PIB fue de -6.5 %. Ese año hubo elecciones intermedias, en las que el PAN perdió la mayoría legislativa: pasó de 206 a 143 diputados, siendo rebasado abrumadoramente por el PRI. Tres años después, Felipe Calderón entregaba la presidencia a Enrique Peña, y su partido pasaría al tercer lugar de la elección presidencial.

Ése fue el costo político de una emergencia sanitaria mal manejada, por las medidas precipitadas que ahogaron la economía de millones de familias y provocaron la mortandad de cientos de miles de pequeñas y medianas empresas; por un presupuesto de emergencia focalizado en apoyar a ciertos sectores económicos y no a la gente, y por la medida de aumentar gradualmente, mes a mes, los precios de los combustibles y de la energía eléctrica. Se cancelaron o redujeron programas sociales y se incrementó la deuda pública al doble que la del antecesor, Vicente Fox.

2020: Desde que se confirmó el brote del nuevo coronavirus en China, se adoptó la política de informar, no alarmar; de monitorear la pandemia, no de precipitar acciones; y dejar en manos de especialistas de salud pública las decisiones por tomar. La OMS ha señalado que el gobierno de México está cumpliendo en tiempo y forma las principales medidas de prevención, y que tiene la capacidad técnica y hospitalaria para enfrentar la emergencia.

A diferencia de los gasolinazos de 2009, ahora el precio de los combustibles está bajando en plena contingencia, ayudando a empresas y familias; se adelantó cuatro meses el apoyo a personas adultas mayores del país; existe una bolsa de 120 mmdp para enfrentar la emergencia, así como una extensión de 25 mmdp adicionales para equipar o reconvertir hospitales y clínicas, al tiempo que se negoció con Estados Unidos y Canadá no cerrar fronteras a los bienes y servicios esenciales al T-MEC.

En lugar de un plan de choque fiscal al estilo neoliberal (recorte de programas sociales y educativos, y aumento de impuestos y deuda), se está instrumentando un plan de reactivación económica y de atención a los sectores sociales más expuestos al impacto pandémico.

La volatilidad del dólar y del petróleo desaparecerá después la pandemia. Por lo pronto, hay que proteger a la microeconomía familiar (ingreso y empleo), para que las variables macro puedan también quedar a salvo. Éste es el verdadero cambio de giro entre lo que se hizo en 2009 y lo que se está haciendo en 2020. El próximo año y en el 2022 (con la revocación de mandato), la ciudadanía tendrá la oportunidad de evaluar en las urnas lo que hoy se está haciendo.

 

Twitter y Facebook: @RicardoMonrealA


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