Manuel J. Jáuregui
Manuel J. Jáuregui

La nula respuesta del Gobierno mexicano a la crisis económica provocada -entre otras cosas- por los estragos del Covid-19 NO GUSTÓ a los mercados. La pasividad del Gobierno y su incomprensión aparente respecto a efecto y causa generaron un repudio generalizado.

Mismo que se notó en la caída del Peso (la moneda más golpeada de las “economías emergentes”) y, entre otras, la megainstitución financiera Bank of America le augura a la economía mexicana un desastroso desempeño en el 2020. Consideran que ésta (el PIB) se contraerá un OCHO POR CIENTO año a año. De la misma manera, consideran otros especialistas que continuará la fuga de capitales por su aversión al riesgo.

Nos miran ya como estar en el terreno especulativo, lejos del grado de inversión, ya que consideran que la insensibilidad oficial al rehusar extender un paquete fiscal de apoyo a la planta productiva, lo cual va a contracorriente de la respuesta de Gobiernos primermundistas, denota una falta de entendimiento básico de la economía en tiempos de crisis.

No les gustan nada las prioridades que manifiesta la 4T y cada vez queda más claro que México está pasando a ser una de las naciones marcadas por la percepción global de poseer un clima de negocios poco amigable y ADVERSO a la inversión. No es difícil entender cómo se ha generado, pues los dichos y los hechos del Gobierno indican una seria -y desconcertante- desconexión de la realidad.

Abundan los ejemplos, pero basta uno como botón de muestra: el que se compare la situación actual -en la que, entre otras cosas, se buscan alivios fiscales temporales, NO CONDONACIÓN alguna de impuestos, lo cual nadie ha pedido-, con el rescate BANCARIO en la Presidencia del Dr. Ernesto Zedillo, llamado FOBAPROA. ¡Nada que ver una situación con la otra!

El solo plantearlo como algo igual equivale para los mercados a un pretexto para cubrir un capricho. El FOBAPROA -y ya poca gente queda que lo recuerde- fue un rescate BANCARIO ideado exclusivamente -controvertido, eso sí- para evitar el colapso del sistema financiero mexicano. LO ACTUAL es otra cosa: es la preservación, con medidas temporales de alivio fiscal, DEL EMPLEO que generan las pequeñas y medianas empresas que forman más del 70 por ciento de la economía de México.

Seguramente a los expertos que operan en los mercados de dinero, de divisas, de la inversión, les ha de extrañar que se nieguen paquetes para EVITAR LA QUIEBRA de las PYMES, pero inmediatamente se afirme que ello se debe a que la prioridad es “la preservación del empleo”. Es tanto como que el granjero diga que por hambre se va a comer a la gallina, pero que quiere dedicarse a vender huevo. ¡Sin PYMES no hay empleo!

La negación de un paquete de apoyo fiscal para sobrellevar la crisis del Covid-19 ATENTA CLARAMENTE CONTRA EL EMPLEO. No se puede adoptar simultáneamente dos posturas contradictorias: resulta muy demagógico afirmar que se defiende el empleo en la misma frase en la que se condena a la quiebra a las PYMES mexicanas.

El rollo, el “spin”, quizás valga -de manera ocasional- en temas exclusivamente políticos, pero en asuntos económicos resulta imposible engañar o embaucar a los expertos. Ello pues usualmente es gente que lleva varias vueltas dadas al mundo y lo ha visto y padecido todo: el solo intento de pretender engañarlos con una diatriba cantinflesca genera consecuencias negativas para el gobernante y para todo el País.

En una crisis, como la actual, mucho más que en tiempos ordinarios, el líder debe cuidar de hablar siempre con la verdad, apegado estrictamente a la realidad. Vaya, es inútil siquiera pretender manejar las expectativas: la única herramienta válida es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Ciertamente que es válido pretender ayudar con la entrega de efectivo a los adultos mayores, pero al mismo tiempo y ante el Covid-19 NO ES LO PRIORITARIO. Prioritario es conservar intacto el motor de la economía, las PYMES; cualquier cosa menos que eso resultará -como lo es hoy- en algo inaceptable y muy mal visto.


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