Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

El Rey en los tiempos del coronavirus (3)

 

Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Ésta es una de tantas historias.

PRIMER ACTO. El Rey sigue buscando una campaña que lo catapulte a niveles insospechados.

ESCENA III

─Rey: ¿Voy a creer que no haya un solo profesional de la comunicación que diseñe una campaña fregona para que la prole no salga de su casa?

─Duque de Tarabilla: Pues que quiere, milord, no sólo andamos escasos de lana, sino también de talento. Déjeme ver qué se me ocurre en esas calles del señor, ya sabe usted lo ingenioso que es el pueblo bueno. Usted mientras ocúpese de buscar el billete.

─Rey: En eso ando. Por lo pronto ya anuncié que voy a donar mi salario para ayudar a los pobres.

─Duque de Tarabilla: Juar, juar, juar, pero excelencia, usted cobra sólo un ducado de salario. Porqué mejor no dice que va a donar sus bonos, esos sí que son jugosos.

─Rey: ¡Nada! Dije mi salario y eso voy a donar. Vete en friega y diles a mis ministros que se mochen. A ver quién más le entra. Y cuidado con hacerme alguna transa de las que acostumbras.

─Duque de Tarabilla: ¿No le digo? Siempre echándome. Deje me lanzo a ver quién le entra. Mientras cheque los documentos que le dejé en el escritorio.

El Rey revisa concienzudamente los documentos.

─Rey: Veamos… Mmmmm la violencia no baja… Solo 3 de cada 10 habitantes del reino dice que soy buena gente… El emperador nos acaba de mandar cien mil ducados de oro para hacer frente a la emergencia… Pero nos quita noventa mil que ya le había pedido prestados… Los comerciantes siguen enojados conmigo… Los constructores están que trinan conmigo… ¡Vaya una buena noticia! La minera nos da cien cubre bocas más y la cervecera otros diez litros de gel. Hasta que me encontré gente buena que me apoya en estos días sombríos.

Llega el Duque de Tarabilla.

─Duque de Tarabilla: Excelencia, los comerciantes del reino vienen a manifestarse al palacio porque nomás no los ayuda. Le vienen diciendo cosas bien feas.

─Rey: ¿Y ahora qué quieren? No quieren pagar impuestos y eso nanay. ¿Qué no saben que los tributos son un mandato divino? No pagar impuestos va contra las leyes del señor. Méndigos pecadores, deberían de pagar más. Es más vete haciendo una iniciativa de ley para que paguen más lana por concepto de… mmmm… que son establecimientos de lujo o algo así, ¡pero que le entren con su mochada!

─Duque de Tarabilla: “Las Gorditas de mi Pueblo”, “Los Tacos de Don Cuco”, ¿establecimientos de lujo? Juar, juar, juar, Respetuosamente, milord, no mame.

─Rey: Pero mira qué baboso ¡Guardiasssss!

─Guardia 1: (Con cubrebocas puesto) S´ órdenes jefe.

─Rey: ¿Y ese cubrebocas?

─Guardia 1: Pues nos dijo su médico que lo usáramos dentro del palacio, porque usted está lleno de cochinadas. Y la verdad eso de andar contagiando a la gente con males raros de ustedes, la nobleza, está cañón. Hasta dicen por ahí que tienen la sangre azul ¿imagínese cuánta mugre no han de tener?

─Rey: Pero mira a este otro baboso. ¡Guardiasssssss, venid a mí!

─Guardia 3: Pos yo ya voy de salida, así que espero el siguiente turno. Abur.

─Rey: No es posible que en este palacio no haya el debido respeto a mi jerarquía. Pasando esta epidemia voy a hacer una limpia y muchos de ustedes se me van a largar inútiles.

─Guardia 3: Pos me vale, al cabo voy a votar por otro partido, el suyo es más chafa que las declaraciones del 7 Copas Calderón.

─Duque de Tarabilla: Milord, en el rancho vecino de la “Lupe” ya le van ganando la partida. Acaban de declarar el estado de emergencia y toque de queda. Según eso al que ande en la calle lo van a colgar de las patas por 3 horas, además de una multa de 3 chelines y tendrá que ver las publicaciones del edil en el Carabook.

─Rey: Me lleva la rechin… Y yo que no tengo campaña. ¡Rápido, Duque, hay que salir en la tele y radio con algo, pero ya!

─Duque de Tarabilla: No se angustie, jefito, que le tengo la mejor campaña que se haya visto en este reino bicicletero.

─Rey: ¿Te cae, Duque? ¿No me estás engañando? Mira que si me haces una de las tuyas te mando a China nomás con boleto de ida.

─Duque de Tarabilla: Nuncamente, milord. Además, le voy a arreglar el asunto de los comerciantes gandallas. La neta es que aún no valora lo que es tenerme. ¡Abrid paso al gran y único Conde de Tarabilla, bellacos! ¡A un lado panzón!

─Rey: ¡Guardiasssssss!

¿Podrá el Duque de Tarabilla crear una campaña exitosa, que salve al rey de caer aún más en las encuestas? ¿Los guardias respetarán al monarca? ¿El rey se lavará las axilas? No deje de leer el siguiente capítulo de esta serie, ganadora del premio “BBC Award”. (Continuará).

¡QUÉDESE EN SU CASA Y LÁVESE LAS MANOS CHINGAO!


Los comentarios están cerrados.