MARLENE LUNA / NTRZACATECAS.COM
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FRESNILLO. Hace más de 20 años, la familia Hernández Ibarra inició con un proyecto, la preparación de moles de diferentes sabores y texturas, los cuales son reconocidos a nivel nacional e internacional.

Esto provocó que Mayra instalara su propio negocio, el cual ha tenido mucho éxito entre los habitantes de Fresnillo y Calera de Víctor Rosales.

La empresaria recordó que, desde que era una niña, vio cómo su padre Arturo Hernández Ramírez comercializaba y distribuía, en toda la República Mexicana, los chiles de la región zacatecana; entre ellos chile guajillo, mirasol, pasilla el ancho, así como semilla de calabaza, nuez, maíz, almendras, ajonjolí, entre otros ingredientes que utilizan en la preparación de estos moles.

Hasta el momento preparan mole en polvo y en pasta, el primer negocio nació en San Pancho Actopan del Estado de México, para aprovechar los negocios que tiene la familia en aquella región.

Mayra terminó su carrera de licenciada en Administración de Empresas, pero se dio cuenta de que a ella le gustaba esta labor, habló con su hermana y su padre y, de inmediato, se instalaron en esta ciudad, donde han tenido una buena aceptación.

Preparación

Hasta el momento hacen mole almendrado, ranchero, especial, de frutas secas, apiñonado (piñón) y el de chabacano con manzana, entre otros.

En la receta de mole almendrado se utiliza  chile guajillo, chile ancho, plátano macho, ajonjolí, cacahuate, canela, galletas marías, chocolate, almendra; también se le pone especias como pimienta, cominos, ajo, cebolla y anís.

La joven empresaria recordó que sus moles tuvieron éxito rotundo cuando los presentó en la Feria Regional de Fresnillo; sus clientes los siguen probando y recomendando a sus amigos.

También ha participado en diferentes expos que se realizan en el interior de la República Mexicana, donde les ha ido bien debido a la calidad de los chiles, que son los que le dan sabor al mole.

La empresaria mencionó que ella se encuentra muy contenta por la aceptación de sus moles, tanto de polvo como de pasta los cuales han recorridos fronteras y gustan hasta a los paladares más exigentes.

La ambición de Mayra es tener su propia fábrica y brindar empleos, así como la distribución de sus moles para todos los fresnillenses, que le han abierto los brazos y las han apoyado en cada uno de sus proyectos.


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