Cuquis Hernández
Cuquis Hernández

Los diputados como La Chimoltrufia

 

Dicen que es de sabios cambiar de opinión. Y sin decir agua va, áaaandele, mi estimado lector, que los diputados dan la “sorprais” de sesionar este martes, a pesar de que, a inicio de la contingencia por el Covid-19, primero Eduardo Rodríguez Ferrer, propuso que se ausentaran del 20 de marzo al 20 de abril.

Luego, cuando los morenistas de plano se pusieron roñosos, haciéndole caso a su patrón e ídolo, su santo PG, cuando incitaba a seguir con besos y abrazos, al cabo que no pasaba nada y que pacá y que pallá y que la tía de las muchachas, pues ya luego Héctor Menchaca dijo que sesionarían los miércoles.

Lueego, resultó que siempre no. Y así, de buenas a primeras, cuando registró el primer contagio de coronavirus, de plano le sacaron y se escondieron.

Y quizá este martes les ganó la emergencia de aprobar el proyecto de decreto por el que se reforma y adiciona el artículo cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de bienestar, propuesto por la Cámara de Senadores, y fue seguramente que esto los obligó reunirse.

Aunque parecía que no se ponían de acuerdo, o no podían simplemente organizarse, para aplicar aquello de la “Susana distancia”, porque Ferrer, (no sé por qué me ronda en la cabeza dirigirme así cuando hablo de Eduardo Rodríguez), total que Ferrer, antes de comenzar la sesión solicitó a los diputados tomar sus lugares para dar inicio a la sesión.

De preferencia, les dijo, sólo los lugares que estaban señalados para ocuparse, “pero…si quieren compartir virus, adelante”.

Algunos quedaron instalados en el recinto sagrado mientras el resto, José María González Nava, Adolfo Zamarripa, Gabriela Pinedo y Javier Calzada, que llegaron tarde, así como Dolores Hernández, Omar Carrera, Héctor Menchaca y Juan Mendoza, ocuparon las butacas de enfrente en el auditorio, desde donde quedaron casi como espectadores, salvo Javier, que más tarde  participó para desvivirse en elogios hacia la tan llevada y traída y ya taaaaan trillada, cuarta transformación, que nomás no da una, por cierto.

En fin, los grandes ausentes de este día fueron, según se justificaron, María Isabel Trujillo, Lizbeth Márquez, Edelmira Hernández, Carolina Dávila, Felipe Delgado y Emma Lisset López Murillo, quienes no tuvieron que batallar para su acomodo.

¡Y que se pone brava Perla!

El orden del día tuvo ocho puntos; se incluyó hacer un minuto de silencio por las víctimas de todo el mundo que han fallecido por contraer el malévolo virus cuya característica peligrosa es que es altamente contagioso. La petición fue hecha por la priísta Perla Guadalupe Martínez Delgado.

Y aquí es donde “se armó la machaca y el guiso, (y empezó) la pelotiza”, según una frase matona de la serie de Aurelio Casillas.

Perla aprovechó que arrebató la voz a Ferrer, para pedir que en el orden del día se incluyera la lectura a la iniciativa que antes propuso a la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política (CRICP), para que ante la contingencia que se avizora larga, se adecuara la Constitución Política, de tal manera que ese poder legislativo sesione de manera habitual y no suspender las sesiones.

Y habló fuerte Perla. Y de inmediato fue respaldada en su petición por Alma Dávila, quien pidió, además, que se incluyeran asuntos generales a la sesión.

Ferrer “las bateó chido”. Dijo que sí, que ya se verá, pero lamentablemente sus peticiones no estuvieron en los asuntos a tratar, y nooo fueron aprobados previamente en la CRICP, por tanto “es denegada su solicitud, también la de la diputada Alma por las mismas razones”.

Perla reviró y dijo que la CRICP no es la que manda, sino el pleno, y reiteró que ese poderrrrr, po-de-rrrr, no puede entrar en parálisis legislativa, por ello, insistió en adecuar el organismo y el marco jurídico, “la sociedad lo demanda y nosotros tenemos que responder a ello”.

Alma le secundó: “la sociedad nos demanda, no podemos estar paralizados en este momento tan crucial para el país y en Zacatecas requerimos la Legislatura para revisar en qué aplicaremos los recursos y las medidas por esta contingencia”; recordó que existen tecnologías que se pueden utilizar, peeeeroooo, “es nada más cuestión de voluntad”.

Ferrer reiteró que su solicitud fue denegada, y casi les dijo que se conformaran pues, “se les dio su derecho de hacer uso de sus facultades como diputados para inconformarse con la decisión de esta mesa directiva”.

Y de inmediato, Eduardo Rodríguez Ferrer dio vuelta a la página. Y en un acento de, ¿podemos continuar?, cuestionó, a ver “si pueden ahora sí, manifestarse si están de acuerdo con el orden del día”.

Y cuando parecía que el “arrebato” terminaba, ¡que la secretaria Roxana del Refugio se equivoca, al afirmar que fue aprobado unanimidad!, y empiezan otra vez los reproches: nooooo, por mayoría de los diputados presidente, noooo, seguían las protestas, y gritaban desde su curul Perla y Alma.

“¿Me permiten por favor?, nada más fueron cuatro votos en contra, todos los demás a favor”, dijo Ferrer, mientras seguían lloviéndole inconformidades, por lo que volvió a espetar, “acabo de corregir y acabo de referir que es por mayoría”.

Y aceptó que, como pidió Perla, que quedara asentado en el diario de los debates y registrada su intervención que algunos diputados: están abogando por que puedan ser responsables y para que no exista parálisis legislativa, puesto “que es una irresponsabilidad que no demos cauce al proceso legislativo para iniciar la adecuación de nuestro marco jurídico y poder sesionar de manera habitual, usted y todos estamos pendientes nosotros podemos ser factor incluso de diseminación”.

Luego del pleito, Ferrer pidió a todos ponerse de pie para guardar el minuto de silencio por el virus que nos aqueja.

Aída Ruiz dio lectura a la reforma del artículo cuarto, para el acceso a servicios de salud y apoyo permanente a los grupos vulnerables: personas con discapacidad, indígenas, en condición de pobreza, becas para los estudiantes, en fin… El asunto se aprobó de urgente y obvia resolución.

¡Ah!, pero no todo quedó ahí. Y Raúl Ulloa, el de Fresnillo, quien recién se incorporó a las filas del Morena no se quedó con las ganas de estrenarse como ferviente seguidor del partido en el poder para defender “la forma en la que el estado garantizará los derechos sociales, entre ellos la pensión no contritutiva…” ¿quéee dijoooo?, al parecer estrenó una palabra, pues en ese caso debió decir, contributiva.

Y Javier Calzada, otrora compañero de bancada de Raúl, pero que también le va a la 4t, pidió tomar la tribuna pa’ opinar sobre lo mismo. Nada más que cuando le tocó turno, lo agarraron comiendo. A Ferrer no le quedó más que desearle, “provecho diputado”. “Muchas gracias”, respondió Javier y,  todavía masticando la comida, empezó a hablar de la “gloriosa” (es sarcasmo) cuarta transformación, “una auténtica revolución pacífica para transformar al país, –seeeeee, bla, bla, bla–.

Y afirmó que no se trató de simplemente cambiar de partido, sino de modificar de manera radical el estado de cosas. –sí, pos sí, lo estamos viendo y también padeciendo–, o qué me dice, estimado lector, sobre lo que se dio a conocer hoy, tan sólo por citar un ejemplo:

Pues que el Presidente, tras decidir el cambio de nombre a tres instancias de gobierno que operan las principales acciones del sexenio, según la revista Animal Político, aún, fíjese bien, cuando el mandatario habla de “austeridad republicana y la eliminación de gastos absurdos e innecesarios”, –cosa que ha dicho hasta el cansancio–, ejerció nada máaas, 49 millones de pesos sólo para el cambio de logotipos. Es un ejemplo burdo, na’más.

En fin, Calzada lamentó que haya un sistema económico depredador (se nota), lo demás de su discurso pues, fue sólo bla, bla, bla, dijera Drácula en la peli Hotel Transilvania.

 


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