David H. López
David H. López

Hoy que estamos encerrados, pero debemos continuar en comunicación, ¿Cómo lidiar con el WhatsApp y ponerlo a trabajar para nosotros?

Las personas con poca actividad en esta red promedian 50 mensajes recibidos al día; las medianamente activas llegan a los 100… de allí el límite es el cielo. Para volverse loco, ¿no?

En tiempos de cuarentena por coronavirus, al intrusivo WhatsApp debemos usarlo a favor nuestro y de nuestras organizaciones. A nivel personal, unas pocas recomendaciones:

Silencia o salte de los grupos “superficiales”; es eso, o vivir para tu WhatsApp. Tu sabes quienes son… aunque te cueste, hazlo.

Cuida tu individualidad y pensamiento independiente. Vivimos un momento en que nos sentimos vulnerables y muchas personas o grupos –de muchos giros, no sólo el político– pueden aprovecharlo para manipularnos. No te aísles de diversas líneas de pensamiento, pero procesa de manera crítica todo lo que lees y consumes. Lo anterior incluye las fake news. Si lo anterior te abruma, cierra tu círculo y limítate a atender grupos cercanos como familia y amigos íntimos.

Evita grupos tóxicos. Cuidado con buscar o encontrar culpables. Estamos en una crisis sanitaria y lo que más necesitamos ahora es esperanza y orientación, no revancha y revuelta. Debemos robustecer nuestras reservas de buena fe. Cultiva grupos constructivos y retransmite ese tipo de información.

Por otro lado, a nivel organizacional se trata de quién tiene el control de la conversación.  Para ello deben establecerse mecanismos mínimos de control para administrar el grupo de trabajo. Para ello, tenemos tres opciones:

Una: “por la libre”, donde el grupo de tu empresa u organización supuestamente es para eso, pero para efectos prácticos es “la tierra de nadie”: todos publican, bromean, mandan memes y sí: eventualmente comparten información de interés para la organización. Quienes defienden esta dinámica buscan que la espontaneidad y “frescura” de las redes contagie la vida social de la organización y eso la vuelva más amigable para el individuo. Puede ser. El problema es que vuelve al canal bastante improductivo y trivial.

Dos: “grupo cerrado”. Es un grupo donde nadie publica, solamente los administradores. Eso es posible cambiando la configuración. Es un grupo cien por ciento formal donde solamente circula lo que es administrativo y de relevancia organizacional. Como no permite ningún tipo de interacción espontánea, sólo es para “darse por enterado”.

La “tercera vía”, una combinación de las anteriores. Un grupo moderado, con reglas claras de interacción y consecuencias si no se cumplen (suspensión temporal o expulsión definitiva). Es un grupo en el que el liderazgo, el jefe o dueño, debe ser ejemplo de mesura y ecuanimidad; pero donde, si se debe escoger entre cordialidad y espontaneidad u orden estratégico, no hay duda en escoger lo último. En este grupo en ocasiones tendrás que restringir las publicaciones para que sólo los administradores puedan hacerlo.

En esta tercera opción piensa en tu grupo de WhatsApp como la avenida principal de tu ciudad. En condiciones normales todos circulan con mínimos de orden, respetan señalamientos y límites de velocidad, pero cuando alguien o algo importante deben pasar, cierran la circulación para que transite sin problemas y todos lo vean. Así debe ser el WhatsApp de tu empresa: cuando necesites anunciar algo importante, restringe la comunicación una hora antes y después para que el anuncio importante no quede refundido tras los memes, comentarios y bromas espontáneas; algunas organizaciones comienzan a optar por esta tercera opción combinada.

Hemos comentado más sobre WhatsApp, sus excesos, sus riesgos (http://bit.ly/2sYVZRx)  y su “¿Por qué me dejaste en visto?” (http://bit.ly/2sYVZRx). Como consultor he compartido los anteriores consejos prácticos y han resultado útiles. Inténtalo y platícame cómo te va.

 

Twitter: @vidolopez


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