KAREN CALDERÓN / NTRZACATECAS.COM
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ZACATECAS. Desde que tenía 20 años de edad, María Petra Saucedo Martínez se dedica al oficio que aprendió de su madre: la partería. Esta labor, que ha retomado fuerza con el aumento de la preferencia de dar en luz en casa, también ha cobrado importancia durante la emergencia por Covid-19.

El Día Internacional de la Partera se celebra cada 5 de mayo. María Petra fortaleció sus conocimientos con los cursos para parteras impartidos por el Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), por lo que cuenta con el respaldo del sector salud. Una partera, precisó, se prepara adquiriendo conocimientos tanto teóricos como con la experiencia y la práctica.

Con una sonrisa dibujada en su rostro, doña Petra, como es conocida en Guadalupe, relató cómo fueron sus inicios: cuando ayudaba a su madre, se encargaba de limpiar y atender a cada bebé que recibía en sus manos.

“Mi mamá me decía que le ayudara a limpiar a los bebés, a quitarles las flemas… me decía que me sentara en una silla y le hiciera el procedimiento, pero me daba miedo y me subía a una cama y allí los cambiaba”, narró. Con el tiempo, comenzó a atender sus primeros partos.

Doña Petra compartió que, antes de que existiera el Hospital de la Mujer Zacatecana, ella atendía a embarazadas en ranchos y lugares alejados, pues desde a las embarazadas de las comunidades se les complicaba llegar a los nosocomios en las ciudades.

Resaltó que, actualmente, debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus Covid-19, las solicitudes de sus servicios han incrementado. “Estoy atendiendo partos porque las mamás tienen miedo de ir al hospital por el virus”, explicó, pese a que por la contingencia se han habilitado sitios especiales o convenios para estas pacientes.

Saucedo Martínez detalló que la mayoría de las mujeres a las que asiste son madres primerizas, “ya que buscan la experiencia de un parto”. Otras tantas, afectadas por la contingencia, recurren a ella porque cambiaron sus planes. “Viene mucha gente a tener sus hijos conmigo, como señoras que ya no se pudieron ir a los Estados Unidos”, ejemplificó.

La partera describió que con cada madre que ha asistido para traer hijos al mundo sintió “una experiencia única”. “Cada parto es diferente, cada mujer es diferente y ninguno se repite. El ayudar a dar vida es algo muy bonito y gratificante”, puntualizó.


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