ALEJANDRO CASTAÑEDA / NTRZACATECAS.COM
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ZACATECAS. La contingencia por COVID-19 trajo complicaciones para muchos oficios, y Mary Reyes Martínez es una de las pocas trabajadoras del hogar que conserva su empleo, al que sigue asistiendo a pesar de las restricciones sanitarias y el llamado a quedarse en casa.

Originaria de Trancoso, donde grupos de mujeres se dedican a las mismas labores, desde hace seis años Mary ofrece su trabajo a las familias que necesitan ayuda en los quehaceres domésticos, y actualmente se considera “afortunada” por mantener un ingreso.

Precisó que trabaja sólo con una familia. Describió que el trato que recibe ha sido digno, amable y con un pago justo. Su hija, de 14 años, quien tiene discapacidad intelectual, ha sido su motor para continuar y enfrentar las dificultades que implica movilizarse de Trancoso a Zacatecas.

Aseguró que trata de seguir con las recomendaciones. Detalló que el transporte es muy escaso y se tarda demasiado en partir, ya que espera a que “se junten más personas”. Antes, resaltó, el camión iba repleto de mujeres que, como ella, se dedican a distintas labores domésticas.

Mary explicó que en Trancoso hay un grupo importante de trabajadoras del hogar, quienes acuden a domicilios en la zona conurbada, en la capital y Guadalupe, pero desde que inició la cuarentena, la mayoría de ellas fue descansada.

Las patronas, explicó, les dijeron a sus empleadas que “como venían desde Trancoso, tenían contacto con mucha gente en el trayecto y podrían llevar el virus a sus casas”. Por ello, reiteró ser afortunada, pues a sus compañeras “les dieron un apoyo mínimo, o de plano no recibieron nada”.

Resaltó que ellas se encuentran en una situación complicada, por lo que han improvisado elaborando buñuelos o tamales para su venta; otras se fueron al campo, a la recolección de ajo, y hay quienes siguen a la espera de que les marquen para volver a trabajar.

Mary recordó que fue gracias a su hermana que empezó a trabajar; ella tiene 20 años en las labores del hogar y le consiguió empleo como cocinera en una casa, después estuvo en otras hasta que llegó a la actual, en Colinas del Padre.

Este año, refirió, “ha salido uno que otro trabajo en casas cercanas”, pero sólo “de un día”, porque las familias le dicen que con la pandemia preferían no recibir visitas constantemente. En el domicilio en el que trabaja “de planta”, asiste dos días a la semana para apoyar con la limpieza.

Recibe 500 pesos, y con eso surte la despensa para llevar a su hogar, que comparte con sus hijas y esposo, quien es comerciante y ha tenido bajas ventas. No tiene seguro médico, “pero uno tiene que seguir trabajando”, afirma la mujer.

Admitió que las tareas domésticas son labores difíciles, pero consideró que “todo se recompensa” al llegar a casa y ver a su familia. Se comparó con su hermana, quien sí tiene seguro médico, porque “lleva tiempo con su patrona, va toda la semana y la dio de alta”, detalló.

La hermana de Mary forma parte de las apenas 125 trabajadoras del hogar en el estado dadas de alta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Mary lamentó que no haya organizaciones de empleadas domésticas en Zacatecas, al menos no alguna que ella conozca, por lo que cada una trabaja por su cuenta y afronta la contingencia para recibir la paga por sus quehaceres.


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