Ricardo Monreal Ávila
Ricardo Monreal Ávila

Primero fue China. Luego, Nueva Zelanda. El gobierno de México se sumará seguramente en las próximas semanas.

Antes de ellos, Bután, en 1972; los ambientalistas, en el cambio de milenio; el Foro Social Mundial, en el cambio de siglo; y los socialdemócratas, desde los sesenta del siglo pasado.

Todas estas       escuelas de pensamiento tienen un común denominador: no quedarse en el Producto Interno Bruto como indicador único, central o principal del progreso de una nación. Todos ellos promueven un Indicador Genuino de Progreso (IGPro).

Crecimiento sin igualdad es espejismo. Crecimiento sin bienestar es desarrollismo. Crecimiento con degradación ambiental es ecocidio. Crecimiento con corrupción es corrosión.

Aunque lo contrario también es válido: democracia, bienestar y desarrollo, sin crecimiento, son una triada quimérica.

A continuación, un conjunto de nuevos parámetros para medir el progreso de un país, cuya fórmula se expresa en la ecuación del título de esta colaboración.

PIB (Producto Interno Bruto): es la suma del valor de todos los bienes, servicios e inversiones que se producen en un territorio durante un periodo determinado, y es la forma más utilizada para medir el crecimiento económico de un país.

PBI (Producto Bienestar Interno): es la suma del valor de todos los bienes, servicios e inversiones en un territorio durante un periodo determinado, destinado a incrementar la calidad de vida de los habitantes en cuatro rubros: salud, educación, vivienda y alimentación.

PRRE (Producto Resiliencia y Recuperación Ecológica): es la suma de las inversiones públicas, privadas y sociales que se realizan en un territorio durante un periodo determinado, orientadas a desarrollar resiliencia frente a desastres naturales, así como promover el desarrollo sostenible, a fin de reponer o subsanar la degradación o el agotamiento de los recursos naturales, ocasionados por las actividades económicas de producción, distribución y consumo.

PIN (Producto Integridad Nacional): es la suma del valor de todos los bienes públicos, privados y sociales (tangibles e intangibles), destinados a erradicar la corrupción en el país y a establecer en su lugar una cultura de la integridad nacional, en la que se promueva la rendición de cuentas, la transparencia, el derecho a la información, los derechos de las audiencias, la observancia del Estado de derecho, el ISO 3701 (antisoborno) en las empresas, el civismo y la construcción de ciudadanía.

IDH (Índice de Desarrollo Humano): es el indicador desarrollado por la ONU, atendiendo variables como la esperanza de vida, la educación y el ingreso per cápita.

FNB (Felicidad Nacional Bruta) o IBG (Indicador de Buen Gobierno): reconoce que el verdadero objetivo de un gobierno es promover la felicidad de sus gobernados. Es un indicador cualitativo, holístico, que integra las dimensiones cuantitativas arriba descritas, sumando también dimensiones subjetivas o de percepción de los gobernados: bienestar psicológico, uso del tiempo, vitalidad de la comunidad, cultura, salud, educación, diversidad medioambiental, nivel de vida y gobierno.

En síntesis, el PIB por sí solo es un indicador aislado, limitado y burdo de progreso. Debe complementarse con otras dimensiones para valorar el genuino grado de desarrollo y felicidad de un pueblo.

Twitter y Facebook: @RicardoMonrealA


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