Rafael Calzada Vázquez
Rafael Calzada Vázquez

RIDÍCULOS

 

El extremo de las diferencias entre los estados nacionales, después de la diplomacia y de la política es la guerra.

Las paleoguerras se trataban de conflictos entre dos pueblos o más, en los que se buscaba imponer los propios criterios a los otros mediante el uso de la violencia. De tal forma que se buscaba la sumisión o el exterminio de los otros. Con todos los recursos y con toda la capacidad, para imponer el criterio, la cultura y el yugo.

Posteriormente vinieron paleoguerras de baja intensidad que pudiésemos equiparar con las estrategias de guerra de guerrillas. Lo que en boxeo es entra, pega y sales.  Su propósito fue de grupos minoritarios al interior de un estado nacional para hacer patente su diferencia con la política pública establecida por el régimen combatido.

Según la wiki, éstas “utilizan ataques móviles a pequeña escala contra un enemigo mayor y menos versátil con el objetivo de debilitarlo o vencerlo mediante una guerra de desgaste, en la cual se evita confrontar directamente al enemigo, generalmente atacándolo de forma imprecisa a escondidas. Estas tácticas pueden incluir emboscadas, sabotajes, saqueos, incursiones, ataques relámpago, corte de las líneas de suministro, secuestro de enemigos importantes e interceptación de las comunicaciones. El término de paleoguerra es una contribución de Umberto Eco.

Esto fue siempre mediante la violencia física.

Existe también la neoguerra, donde grupos, que pueden ser de una misma nación, buscan hacerse con el control de su objetivo y desde luego no sólo es posible el uso de la violencia física, sino con el uso de la violencia de todas las formas posibles. Desde hace relativamente poco, se ha ido configurando un nuevo tipo de guerra, que es el del sometimiento o desviación de las decisiones del adversario nacional o trasnacional, mediante violencia económica, verbal, de manipulación de medios y de generación y animadversión social inducidas mediante todos los medios posibles.

Un politólgo estadunidense; Gene Sharp, en un texto publicado en 2014, habla de una de sus formas: un golpe de estado blando, que considero es una de las formas de neoguerra.

Dice que es un “golpe suavegolpe encubierto o golpe no tradicional al uso de un conjunto de técnicas no frontales y principalmente no violentas de carácter conspirativo, con el fin de desestabilizar a un gobierno y causar su caída, sin que parezca que ha sido consecuencia de la acción de otro poder”.

“La primera etapa es generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores” (Fake News), desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de totalitarismo y populismo contra el gobierno en el poder.

Luego viene la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

La cuarta etapa pasa por ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de «ingobernabilidad».

La quinta y última etapa tiene por objeto forzar la renuncia del presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle.”

En la reciente actividad frenética de quienes llamo la conserva, hemos visto poner en marcha una serie de pasos que se identifican con esta forma de guerra. No armada, pero que busca someter a los opuestos con el uso de violencia moral, económica, manipulación social y búsqueda de desestabilización, contra la nación.

Su táctica de protestar, la desmontó un obrero que les gritó: “Los obreros movemos a México, pinches ridículos”.

 

 

 


Los comentarios están cerrados.