Cuquis Hernández
Cuquis Hernández

Señoritas, dejen el chat

 

Hacia las 3 y media de la tarde, minutos más o minutos menos, el secretario de Seguridad Pública, Ismael Camberos Hernández se despedía con intensos “gracias, muchas gracias, gracias, gracias”.

Así daba por concluida su participación en la “charla”, que no comparecencia, a la que fue invitado el funcionario por los diputados que integran la Comisión de Seguridad Pública de la 63 Legislatura, para hablar particularmente del hoy no circula, del que al parecer muchos diputados tenían bastantes dudas.

También fue “muy accesible” para hablar de muchos otros temas que “aterrorizan” a cualquiera en materia de seguridad pública. Y el Secre salió bien librado de todos los cuestionamientos, aunque el cubre bocas no permitió ver si sudó o si se abochornó con ciertos temas y preguntas. Por cierto, habló de traiciones, y lo reiteró una y otra vez, en el caso de los reos fugados en mayo. Y dejó demasiadas dudas en el aire.

Tantas, que hasta se ofreció darles audiencia a las diputadas y también diputados que lo quisieran. Y así daba las infinitas gracias por la recepción que le dieron en el vestíbulo del Congreso, para lo que se dispuso una mesa de cuadro gigante para que todos los que asistieran midieran su debida “Susana distancia”, aunque al presidente de la mesa, Eduardo Rodríguez Ferrer, le resulta muy difícil permanecer con el tapabocas en su lugar, por lo que vimos.

Acababa el show… “Permítanme, permítanme, yo no he hablado y el coordinador de Morena también quiere emitir sus cometarios. Señoritas, por favor dejen el chat y le prestan un micrófono al diputado”, ordenó Ferrer luego de voltear a su alrededor y ver medio distraídas a las edecanes que, dicho sea de paso, son muy eficientes en eso de la ‘atendedera’.

Total, el presidente Eduardo había dado voz a todos los miembros de la comisión que se inscribieron para interrogar, y luego a los que quisieron estar presentes para cuestionar al funcionario, aunque no con lupa al más asediado, sin duda, de los funcionarios del gobierno estatal, por cargar a cuestas quizá el cargo más importante de la administración, el más “macabro” y por supuesto, el más vigilado por la presencia de los cárteles que siguen dejando ejecutados y así……infinidad de temas que quedaron…¡sin aclarar!, al menos del todo.

Ferrer aclaró que el origen de la convocatoria no era para que “Gamberos” –según Mónica Borrego–, compareciera, sino para abordar un solo tema, el del programa de la reducción de movilidad, y así fue como Camberos comenzó su presentación, aunque luego se añadieron otros temas escabrosos, como la presencia de los cárteles que siguen disputándose el terreno, la fuga de reos, el corredor del delito, el supuesto abuso de poder en contra del alcalde de Pánuco, etcétera.

Ferrer lamentó las “amargas” quejas de los diputados respecto del hoy no circula o reducción de la movilidad; y lamentó que sus colegas pretendieran ser “salvadores del mundo” al externar quejas y quejas, peeeeeero, sin fundamentoooo, situación de la que dijo sentirse el pobre “muuuy avergonzado” de tener que estarle pasando tanta queja a Ismael Camberos, cuando el hermano del tío del primo del amigo del diputado chillara porque se había sentido extorsionado, pero sin presentar la evidencia pertinente.

Y ya que se trasmitió por redes sociales la sesión, aprovechó también para pedirles a los ciudadanos que cuando interpongan quejas lleven el debido sustento, porque no está de acuerdo con que se inculpe o incrimine a los pobres polis sin pruebas.

En la sesión, en la que por un tiempo reinó el tedio porque no se decían cifras interesantes o se hacían declaraciones escandalosas, aunque Ferrer recordó que se estaba trasmitiendo en vivo, así como para que Camberos no hablara de más, estuvieron presentes, Pedro Martínez, Javier Calzada, Carolina Dávila, además de “los interesados” Mónica Borrego, Edelmira Hernández, Omar Carrera, Raúl Ulloa –que de pronto desapareció-, y Armando Perales.

Además de Alma Dávila, quien sorprendió, al terminar antes del tiempo establecido de cinco minutos, más medio que le regaló Eduardo Rodríguez, cuando tocó su intervención. ¡Wooorales!, y eso que hasta la trataron de consentida y todo, quizá eso sirvió para que no se echara sus tradicionales choros.

En fin, la sesión de este martes pareció ser el preludio del regreso de los diputados a sus habituales actividades pues, tras bambalinas, pudieron o no quedarse encerrados en su casa.


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