Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

Crónicas rancheras (18─2020)

 

Ésta es una de tantas historias, tan comunes y tan cerca de nosotros, que parecen la pura neta. Pero la realidad es más méndiga. Chale.

Las vecinas de la Colonia “DIF”, se reúnen de emergencia.

─Doña Guille: ¡En el nombre sea de Dios! Miren nomás cómo vienen estos pobres hombres y mujeres, ¿pues qué hicieron?

─Don Honorato: Por andar queriendo pedir apoyos en el DIF, nos confundieron con unos revoltosos y nos han dado unas cachetadas sin deberla ni temerla.

─Doña Luchis: A mí, en la bola, hasta una patada me tocó.

─Doña Lola: ¿Pues qué pasó? Alguien que explique bien.

─Don Sofonías: Pues ahí tienen que, tal y como lo acordamos en la última reunión de los vecinos, hicimos la lista de personas que necesitan con urgencia una despensa para pasar estos días. Nos dijeron en el DIF que la lleváramos hoy temprano. Pues bien, cuando llegamos ya había varias personas ahí haciendo bola. Yo me dirigí a la oficina con el papel y resulta que estaba cerrada. El encargado nos dijo de cosas de que nos fuéramos porque no nos iban a dar nada de nada por alborotadores. La verdad yo me quedé mudo sin saber qué responder. Le dije que ya habíamos hablado con las autoridades y que nos habían pedido una relación de familias para el apoyo. Pero dijo que no.

─Doña Chilo: ¡Pero si ya lo habíamos arreglado! En el DIF se comprometieron a darnos esas despensas. ¿Y luego?

─Don Sofonías: Pues ahí a un lado parece que estaba un presidente municipal, de sabe dónde, diciéndole a la gente que si no les daban las despensas que les debían, entonces tomarían las instalaciones como una medida de presión. Entonces le dije a nuestra gente que nos hiciéramos a un lado, porque se veía mucho coraje y desesperación en la gente que llevaba el presidente. Así que ahí estábamos esperando a ver qué pasaba, cuando el presidente se aventó un brinco de chango para entrar a las oficinas. Se hizo de palabras con el encargado, se vieron como queriendo pelear y, de repente, que llega la policía y que cargan con el presidente y varias personas. En el relajo que se armó, varias señoras se cayeron y otras en la huida se aventaban. Total que se hizo un desmadre bien y bonito.

─Doña Cuquis: A mí ya me andaban subiendo a la patrulla, pero acá mis compañeros me ayudaron diciéndoles a los polis que no veníamos con esas personas, que éramos de aquí de la capital.

─Doña Guille: ¿Y qué les dijeron de las despensas?

─Don Honorato: ¡Ayyy, Guille! Con tanto desmadre dese de santos que no nos agarraron a cachetadas y nos llevaron a la cárcel.

─Doña Chilo: ¿A la cárcel por pedir unas despensas que son de nuestros impuestos? El DIF no es dueño de los apoyos ni de la lana que manejan a su antojo para hacer campaña. Ésas son peinaderas que no debemos de permitir jamás compañeras. ¿Pues qué se han creído? ¿Qué son dueños de Zacatecas o qué jijos? Y ni cómo ir con nuestros diputados, no sirven ni para eso los inútiles. ¿Pues qué no hay respeto a las leyes aquí, en el rancho? Ya me enmuiné. A ver señoras, vamos a organizarnos y a cerrar el bulevar.

─Doña Guille: Yo opino que primero recemos un rosario para pedir al Señor que les dé luz a nuestros gobernantes.

─Doña Mili: De plano que estamos fregadas. Primero ahí vienen a ofrecer apoyo para los más necesitados, luego nos dicen que siempre no. Mañana nos van a decir que ya se acabaron porque mandaron las despensas a otros lugares para no tener problemas con los municipios, luego que ya no hay porque las guardaron para las elecciones, luego que no hay porque se acabó el dinero, luego que ya no hay apoyos porque los pobres no le interesan a este gobierno. ¿Qué carajos quieren de nosotros pues? ¿Nuestro voto? ¡Pues están hasta la fregada! Bien dice Chilo que esas despensas se compran con dinero de nuestros impuestos, no son de las autoridades. Y si no hacemos algo nos van a seguir viendo la cara de pen…

─Doña Chilo: Sí, Mili, ya la entendimos. Pues señoras, a tomar el bulevar a la de ya. Verán la fuerza de la prole.

Llega corriendo Doña Catalina a la reunión.

─Doña Cata: Pues con la novedad de que mañana no circulamos.

─Doña Lola: ¿Cómo?

─Doña Cata: Así es. El góber acaba de anunciar que los plantones y marchas se suspenden porque no respetan la sana distancia. A los que agarren en la calle son 48 horas de arresto y un día de trabajo comunitario.

─Doña Chilo: ¡Uta, hasta con eso salieron! Ni modo señoras, en este rancho sí que estamos muy, pero muy fregadas.

¡LAS DESPENSAS SON DEL PUEBLO, NO DE LAS AUTORIDADES!


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