Alejandra Acuña / Mercadóloga
Alejandra Acuña / Mercadóloga

Sin previo aviso llegó esta pandemia, todavía recuerdo las noticias hablando sobre una enfermedad en China y como mito urbano, las personas diciendo que en México se estaban agotando los cubrebocas, ya que los estaban enviando al extranjero. Había quienes decíamos que parecía una exageración las medidas que estaban tomando, y al poco tiempo la misma situación tumbó a Italia, España, Francia y así, empezó a crecer la lista de países que se enfrentaban al mismo acontecimiento, mientras Reino Unido y Rusia permanecían estoicos y renuentes a tomar las medidas sugeridas por la Organización Mundial de la Salud, después cayeron Estados Unidos, Brasil y finalmente nos alcanzó en México, dando como única alternativa para detener su propagación, el confinamiento. Lo cual, ha exacerbado una agenda, que no es nueva.

Y es que sí, estimado/a lector/a, la pandemia ha acelerado todos los procesos y ha puesto en evidencia y con toda claridad la magnitud de los problemas estructurales de nuestro país en lo que se refiere a la situación económica, al sistema de salud pública, la falta de acceso a servicios básicos, la informalidad laboral en la que se encuentran muchas personas, la informalidad en la que operan algunas empresas, sin garantizar los derechos de sus empleados, lo desprotegidos que se sienten los empresarios ante la falta de apoyo y respaldo por parte del Gobierno, la debilidad del sistema educativo para garantizar la formación continua de profesores y estudiantes, la violencia de género, la vulnerabilidad de las poblaciones, etc. Creo que durante muchos años, se había hablado sobre todas estas situaciones, sin embargo, nunca se había tenido la oportunidad de cuestionar a fondo su poca funcionalidad y sobre todo, nunca se había tenido la necesidad de detener labores, por lo que, aunque suene irónico, creo que tenemos una gran oportunidad frente a nosotros para hacerlo distinto, y principalmente funcional.

Dentro de la agenda pendiente se encuentra también el cambio climático, que es un fenómeno más grande y que nos golpeará al 100% de la población y es aquí donde, sin duda, hemos podido observar el mayor beneficio a raíz de este confinamiento: la Tierra ha tenido una asombrosa recuperación, las condiciones de la cuarentena humana están motivando cambios en la naturaleza y en la vida animal; se está abriendo paso y está reaccionando en medio de la pandemia, pues está recuperando sus espacios, el aire se está limpiando, se han visto animales que han salido a retomar lo que antes era suyo, hay menos personas utilizando vehículos, la necesidad de traslados a escuelas, eventos, reuniones, etc., están descartadas, hay fábricas que han reducido su producción y otras tantas que se encuentran completamente detenidas, por lo que se está generando menos huella de carbono. Creo que las medidas que se han tenido que tomar para nuestro cuidado, han esclarecido las medidas que tendríamos que tomar para desacelerar el cambio climático.

El punto en el que nos encontramos como sociedad parece un buen momento para replantear las estrategias, ya que cuando retomemos nuestras actividades y esta pandemia haya terminado, debemos encontrarnos una realidad muy distinta, se han tocado fibras muy sensibles; en casa muchos nos hemos vuelto creativos y hemos descubierto talentos para generar ingresos; las oficinas con checador y el total de su personal en las instalaciones han comprobado que pueden funcionar al combinar estas dos modalidades, presencial y a distancia con reuniones estratégicas; aquellos profesores que se mostraban renuentes a la capacitación en línea, han tenido que cruzar la frontera y el sistema educativo se ha tenido que innovar para garantizar la educación; durante muchos años la apuesta y las oportunidades han sido para las multinacionales, y el confinamiento nos ha permitido ver a empresarios locales y además en un sentido de empatía nos hemos dado a la tarea de querer apoyar consumiendo sus productos, aunque en algunos estados la economía circular se practicaba de manera implícita en los últimos meses, se ha socializado y comprendido el concepto, es decir, se ha arado el terreno para que la reactivación económica del país apunte a establecer esquemas que propicien este tipo de prácticas.

Acorde a la teoría de Charles Darwin, “las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”, por lo que al tener nueva evidencia de cómo podemos hacer mejor las cosas como humanidad, nos obliga a darle seguimiento a esa agenda pendiente y que esta pandemia a acelerado.


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