Alberto Chiu
Alberto Chiu

¿Cuáles vacaciones?

 

Pasó lo que tenía que pasar, y ahora parece que la gente finalmente ya se está poniendo a hacer comparaciones, de las que lamentablemente no salimos bien parados; la más lamentable de todas, quizás, es la comparación de la cifra de muertos por la pandemia de COVID-19, contra la de los muertos por la violencia que ha sentado sus reales en la entidad. Y sí, llevamos las de perder contra ambos males, pero parece que gana siempre la violencia.

Quizás usted también ya vio varias publicaciones, en las redes sociales, donde diversas personas hacen alusión a esta comparativa como si se tratase de un partido de futbol al cierre del día; como por ejemplo, ayer: Delincuencia 10 – COVID 4.

Si quitamos la característica del deceso, hablaríamos de 14 personas que, como nos lo han repetido también hasta el cansancio, no son números fríos, sino individualidades que dejan en el dolor y la desesperanza a sus familias, por unas y otras razones.

Pero no podemos hablar de esos 14 decesos sin tomar en cuenta los contextos en que perdieron la vida, pues son precisamente esos contextos los que nos ponen en perspectiva la situación por la que estamos atravesando todos en estos momentos.

Vamos viendo las cosas en el momento y circunstancia que les corresponde: justo hace pocos días, formalmente “salimos de vacaciones” de las escuelas, y todo parece indicar que ya en estos días, también en las oficinas gubernamentales de todos los niveles están empezando a darles sus “vacaciones” a muchos burócratas. Vacaciones que, para muchos, se traducirán simplemente en seguir encerrados en casa, debido a la pandemia, y para otros más inconscientes, se traducirán en el olvido de los cuidados porque ya están “muy aburridos”.

Al mismo tiempo, las autoridades locales tomaron la determinación de empezar a reabrir algunas actividades comerciales, poniendo un montón de restricciones y reglas, a pesar de las cuales hemos seguido viendo -y quizás ahora más todavía- a muchísima gente que sale a las calles sin cubrebocas, gente que se enoja cuando al entrar a un negocio les exigen limpiarse los pies y ponerse gel en las manos, y que van por la vida hasta en tono desafiante, como diciendo “a mí la pandemia me hace los mandados”…

Y mientras todo eso sucede, la delincuencia organizada sigue operando en el territorio estatal, desatando balaceras en pleno día, ejecutando y secuestrando personas que pasan a ser parte de la estadística más negra que podamos tener; ya casi no pasa un día entero sin que las cifras de muertos con violencia sigan creciendo, y que efectivamente sean más altas que las de la enfermedad global. La delincuencia, al parecer, no toma vacaciones.

¿Y qué pasa con la autoridad civil en materia de Seguridad Pública?

Tristemente, ahí la circunstancia cambia; si usted hace una breve encuesta con sus amigos, estoy casi seguro que muchos de ellos (la mayoría) le confirmará que todo parece indicar que ellos sí salen de vacaciones… la mayor parte del tiempo. O que están de vacaciones permanentes, pues se esperaría que sus resultados fueran mayores, más contundentes, de alcance más amplio, y que se verían reflejados en el propio sentir ciudadano. Pero no es así, la gente sigue teniendo miedo, sobre todo en los municipios donde las bandas criminales desarrollan sus pugnas, como Fresnillo, Guadalupe o Zacatecas, que curiosamente son también los municipios más afectados por la pandemia… y que son los municipios más poblados de la entidad… ¡qué cosas, ¿no?!

De modo que con todos estos datos y contextos, los genios especialistas en materia electoral ya pueden ir empezando a hacer cálculos y trazar estrategias de mercadotecnia para “convencer” a la ciudadanía votante de que tal o cual candidato será el idóneo para lidiar con estos problemas.  Sí, al final de cuentas, el próximo año a eso van a reducir el conflicto: a los votos.

Entre tanto, yo le invito a usted: no nos dejemos vencer por los miedos; la pandemia seguirá cobrando víctimas y enfermando gente mientras nosotros desoigamos las recomendaciones de salud; los delincuentes seguirán haciendo de las suyas mientras la autoridad no se ponga a hacer su trabajo con verdadero denuedo y con fuerza; y la autoridad… bueno, la autoridad seguirá haciendo lo que hace, mientras los ciudadanos no nos decidamos a exigirle que haga su trabajo, y mientras no pongamos atención en aquellos a quienes vamos a elegir. Ya lo sabe: la responsabilidad es nuestra… y de esa responsabilidad no podemos tomar vacaciones.


Los comentarios están cerrados.