Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

Pandemia y Música

 

Veo un excelente programa en el canal Films & Arts sobre la leyenda de la música, Jimmy Hendrix. Hace muchos años, este genio dijo: “Cuando el poder del amor sobrepase el amor al poder, el mundo conocerá la paz”. Ahora lo recuerdo mientras escucho en la tv Voodoo Child. ¡Uyyyy que rolón, la neta! Pero no todo puede ser feliz en esta pinche nueva normalidad. Leo las noticias de los diarios en la compu y me caigo del espanto, la majadería, la burla y el pinche cinismo. Resulta que un cabrón que se hace llamar Bad Bunny ha sido “premiado” (sí, así entrecomillas) como compositor del año por una tal American Society of Composers, Authors and Publishers (ASCAP, por sus siglas en inglés).

Me digo que, ahora sí, el mundo se puede ir al carajo. Bueno, sólo falta que la Academia le otorgue el premio Nobel de Literatura a Carlos Cuauhtémoc Sánchez, el de Economía a Luis Pazos y el Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades a Chumel Torres. ¡Pinche mundo es un desastre y eso no es culpa del virus de la corona! Está bien que el virus trae un desmadre en el planeta, pero hasta donde se sabe, no le rompe la jefa a las neuronas, ¿o me he perdido de algún estudio reciente de los científicos?

Este mono Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, fue premiado por la celebridad de sus canciones y las letras llenas de poesía que han invadido los oídos de los chavos de hoy día. Canciones que pasarán a  la historia como “Yo perreo sola”, “Si veo a tu mamá”, “Soy Peor” y tantas y tantas letras que han conmocionado a los millenials. Benito Bodoque ha sido catapultado al olimpo de los grandes compositores con sólo dos neuronas, lo que debe ser un récord Guinness.

Veamos rápidamente una estrofa de una de sus tantas rolas célebres: “Yo, (la-la-la-la-la-la-la) blow, blow (la-la-la-la-la-la-la) Diablo’ qué safaera’ /Tú tiene’ un culo cabrón”. Con esta capacidad artística Benito Bodoque ya la hizo en un mundo en donde la brecha entre pobres y ricos es cada vez mayor.

Puede perrear tranquilo sin tener la bronca de comer o vestir, porque hay muchos consumidores de sus vomitables rolas. Y a punto de salir a hacer un desmadre por tan abominable noticia, me dicen los de la ASCAP, que el premio no se otorga por la calidad de las letras, sino por el número de reproducciones y visualizaciones vía streaming. Así, los millenials han hecho de Benito Bodoque su rey: Spotify anuncia que el tal Benito tienen alrededor de 500 millones de reproducciones de sus espectaculares rolas.

¡Tómala barbón! ¿Me llegó la ruquez de repente o el nuevo milenio ha traído una descomposición auditiva entre los morros que a cualquier taco le llaman cena? Pregunta de los 64 mil pesos, sin lugar a dudas. Cuando no teníamos esta madre de los teléfonos inteligentes, nada era más espectacular que correr en chinga al Mercado de Discos (en la hoy Ciudad de México) a comprar lo nuevo de Serrat, Silvio, Pablo (cuando se comenzaron a comercializar en el país, porque estaban vetados). Los intercambios de discos entre la banda era constante: “Préstame tu disco de los Rolling y yo te presto el de Beatles”. Sí, sí, de acuerdo, eran otros tiempos, otras formas culturales. Pero es increíble que hoy día la mejor rola sea aquella que ensalza lo trivial, la concepción mujer-objeto, la sexualidad como desprecio. Eso sí que está muy cabrón, y debe de preocuparnos. El Benito Bodoque no tiene la culpa de que sus dos neuronas no le alcancen para más. Es como esperar que Arjona componga algo para más de tres instrumentos.

El Benito Bodoque, Ramón Ayala (que se hace llamar Daddy Yankee), Carlos Ozuna (simplemente Ozuna), son producto de la decadencia de una generación que debe de tener miras más altas. El perreo no es más importante que el empleo, la educación o la democracia.

¡MUÉVELO, MUÉVELO, MUEVE EL MUNDO Y CÁMBIALO!


Nuestros lectores comentan

  1. Le agradezco recordarme lo de “Préstame tu disco de los Rolling y yo te presto el de Beatles”, que tiempos.