Alberto Chiu
Alberto Chiu

Buenas noticias…

 

Hay noticias alentadoras en estos días. El ejemplo más claro lo tenemos en los recientes reportes de varios países en los que se asegura que, luego de las primeras pruebas, todo parece indicar que ya hay un camino más definido y claro en la búsqueda de una vacuna eficiente contra el coronavirus que provoca la enfermedad COVID-19. Y ya es decir mucho.

Por supuesto que todavía faltan algunas etapas del proceso de investigación, y luego vendrán también otras etapas para el proceso de producción en masa y, finalmente, el enorme esfuerzo que tendrá que hacerse en el mundo entero para distribuir y aplicar la vacuna en la población. Pero como quiera que sea, hay noticias alentadoras.

Al mismo tiempo, no podemos dejar de considerar como buena noticia el inicio del próximo ciclo escolar que, según el calendario oficial vigente hasta este momento, se produciría para la mayoría de las escuelas el próximo 24 de agosto, aunque hay algunas escuelas que, en lo particular, podrían iniciar actividades una semana antes, el 17 de este mes. Claro, todavía estaremos dentro de un esquema no presencial, a través de los medios electrónicos, con el uso adicional de la televisión. Como quiera que sea, también es alentador saber que al menos ya hay alguna certeza de volver a empezar las clases.

Sin embargo, a pesar de estas buenas noticias, tenemos que reconocer que, lamentablemente, todavía hay datos que nos indican, a todas luces, que a una buena parte de los ciudadanos nos hace falta un jalón de orejas, o de plano una buena multa con su respectiva reprimenda, para entender que depende de nosotros el lograr que este virus deje de diseminarse; en nosotros está una parte de la gran responsabilidad para evitar los contagios, los enfermos… y los muertos.

Y es que si a pesar de las “vacaciones” que tuvimos se dio usted cuenta de las noticias, pudo percatarse precisamente de que en este lapso de presunto descanso, las cifras de contagios y de fallecidos por la pandemia se dispararon, no sólo en el territorio nacional, sino particularmente en un estado como Zacatecas, donde ya desde el nivel federal nos han llamado la atención por el incremento de movilidad, por ejemplo.

O aunque usted no haya seguido las noticias, pudo haberse dado cuenta de que todavía muchísima gente en la calle insiste -neciamente- en no usar el cubrebocas; o que cuando llegan a un negocio, no se aplican gel con alcohol; o que simple y llanamente, quién sabe cada cuándo se laven las manos o eviten el contacto físico con otras personas. El nivel de soberbia permanece increíblemente alto, para la crisis por la que estamos pasando, y eso no se vale.

¿Qué de veras los ciudadanos tenemos que esperar a que el gobierno NOS OBLIGUE a observar ciertas prácticas higiénicas? ¿De veras queremos que nos imponga “toques de queda”, multas económicas o cárcel, nomás porque por nosotros mismos no sabemos acatar las indicaciones de salud? Me parece que no, y ahí es donde tenemos que sumarnos todos, independientemente del trabajo o de la trinchera que tenga cualquiera de nosotros.

Porque una forma de construir ciudadanía es, precisamente, tratando de hacer conciencia colectiva sobre el bienestar de la sociedad en general, más allá de los deseos o intereses individuales. No se nos debe olvidar que los individuos, por más autónomos o libres que nos sintamos, tenemos un compromiso con nuestros prójimo -con el más próximo-, incluso el de velar por ellos y su seguridad, pues no somos entes aislados, sino que tejemos una red en la que cada uno tiene una labor, pero entre todos fortalecemos nuestra sociedad.

Así que ahora que nos acercamos nuevamente a otro reinicio de actividades, dentro de la “nueva forma de vida”, yo le invito a que haga un alto en el camino y reflexione sobre si está usted haciendo todo lo necesario para protegerse; y si alguno de sus amigos o compañeros de trabajo está fallando en ello, hay que dialogar y, respetuosamente, insistir en que acate también las indicaciones, por su seguridad, la nuestra y la de todos.

Falta, dicen, la parte más cruda de la pandemia en nuestro país. Que no nos agarre desprevenidos, sino listos para enfrentarla, con toda la responsabilidad y atendiendo a las instrucciones que ya conocemos. Así, es como se combatirá mejor la pandemia y la enfermedad.


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