NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM

Celebra a puerta cerrada en la Monumental Zacatecas 

“ Un guerrero no puede quejarse o lamentarse por nada”

Hace una década en este mismo espacio escribimos el gran triunfo de Antonio Romero la tarde de su alternativa. Aquél 16 de septiembre de 2010, Romero se convirtió en matador de toros, cortó tres orejas, y salió a hombros ante el testimonio de una plaza pletórica veía en el joven zacatecano una nueva esperanza para nuestra fiesta. Han sido diez años a sangre y fuego, con tardes de gloria y otras donde la muerte ha rondado y el fracaso se ha sentido.

La celebración de una década no llegó como lo hubiera deseado Romero, ahora tocó a Puerta Cerrada y sin público, pero el ánimo y la ilusión son las mismas. Romero toreó cuatro ejemplares de Boquilla del Carmen, y simplemente estuvo cumbre. Toreó con solera, con poder, clase y naturalidad, en cuatro faenas de diferente corte. Romero ha luchado desde el primer día, y eso, lo reconoceremos siempre.

“Artillero” fue uno de los toros que han marcado su carrera, precisamente el toro de la alternativa, de la ganadería de Marrón al que le cortó las dos orejas. Tardes importantes continuaron y dieron pie al comienzo de una nueva etapa y una historia prometedora, triunfos en la Monumental Zacatecas, su paso por Aguascalientes, Texcoco, las apuestas de su preparación en España, y por supuesto la Plaza México, ahí, donde “Caporal”, de Piedras Negras, casi le quita la vida.

La noticia de la grave cornada recorrió el mundo, no solo taurino, sino el de la medicina, pues a todos sorprendió su recuperación, se trataba de un milagro. Y así, Romero volvió a ponerse de pie, y tras meses de constante dolor y sufrimiento, volvió a los ruedos, y desde entonces ha costeado las secuelas de la cornada, pero la fe, sigue intacta. La fe en Dios, en él mismo, en la vida y en el toreo.

“Han sido 10 años de lucha, esfuerzo, sacrificio, aprendizaje, triunfos, fracasos y muchas anécdotas. Sin duda alguna, las mayores satisfacciones que he tenido en mi vida me las ha dado el toreo, al igual que las peores amarguras,  pero sin dudarlo estoy seguro que si yo volviera a nacer no dudaría en ser torero”, expresó Romero.

La celebración de una década no llegó como lo hubiera deseado Romero, ahora tocó a Puerta Cerrada y sin público, pero el ánimo y la ilusión son las mismas. Romero toreó cuatro ejemplares de Boquilla del Carmen, y simplemente estuvo cumbre. Toreó con solera, con poder, clase y naturalidad, en cuatro faenas de diferente corte.

FOTOS: MANOLO BRIONES


Los comentarios están cerrados.