KAREN CALDERÓN | NTRZACATECAS.COM
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La diabetes es la segunda comorbilidad con mayor número de defunciones a causa de COVID-19 en el estado, con 21. 5 por ciento del total de fallecimientos registradas hasta el momento.

Asimismo, es la segunda causa de muerte por enfermedad en el estado, sólo por debajo de los padecimientos de corazón, informó la Secretaría de Salud de Zacatecas (SSZ). Actualmente se encuentran en tratamiento 18 mil 600 personas con diabetes mellitus.

Este 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes y el lema en 2020 es “enfermería y diabetes”, el cual tiene como objetivo destacar el papel fundamental que tienen las enfermeras en el cuidado, educación y apoyo de las personas con diabetes.

La responsable del programa de salud del adulto mayor de la SSZ, Angélica García Uribe, explicó que las personas diabéticas son más susceptibles de contraer el coronavirus y a tener complicaciones debido “a la disminución de las defensas de la persona, y a que el cuerpo no tiene las fuerzas para defenderse, lo cual favorece para que el virus se reproduzca con facilidad”.

Recalcó que en el momento en que el virus encuentra un “cuerpo indefenso, se convierte en la casa favorita del virus, porque no es capaz de responder para protegerse”.

Además, se le agrega una enfermedad de vías respiratorias al organismo, lo cual hará que los organismos trabajen al doble y es cuando se muestra un deterioro en dichos pacientes.

Este sentido, la doctora recomendó una buena alimentación, seguir con el tratamiento adecuado y realizar actividad física, así como el consumo de alimentos ricos en vitamina C.

Recordó que al inicio de la pandemia se suspendieron consultas de control y se dotó a los pacientes de medicamentos hasta por tres meses, sin embargo, es importante la responsabilidad de cada paciente el control y cuidado de su salud.

Vivir con miedo

A continuación un testimonio de alguien que padece esta enfermedad:

Desde el inicio de la pandemia las cosas han sido confusas, la última reunión en la oficina fue de alerta a todos los trabajadores, en particular para quienes padecemos alguna comorbilidad, en mi caso diabetes tipo 2.

La indicación fue directa, no salir de casa, hacer todo lo laboral desde el hogar. Es como quedar prisionero porque quedas limitado de salir a la calle a realizar tareas tan simples como comprar lo necesario para la comida o por el agua embotellada, incluso tirar la basura.

El miedo ha sido constante durante estos ocho meses de salidas mínimas, de escaso contacto con los seres amados, incluso los más cercanos. En cada se ve latente la posibilidad de contagiarse por ver a una persona sin cubrebocas o que no mantiene la sana distancia.

A esto se suma observar todos los días que los pacientes con comorbilidades de hipertensión y diabetes son quienes más pierden la batalla contra la enfermedad; aumenta el estado de alerta, las ganas de convivir con poca gente y exigir en la fila de la tienda de autoservicio que la gente se aleje.

Incluso, en momentos extremos, ha sido necesario abordar un camión de transporte público y al observar que incumple con las medidas básicas darnos cuenta que es una trampa para quienes somos conscientes de nuestra debilitada salud.

En estos casos la única posibilidad es abandonar el transporte y buscar un carro de servicios privados pues, a diferencia de los taxis, todos llevan cubrebocas y siempre cuentan con gel alcoholado.

Cuando los días de encierro se prolongan, la salud mental comienza a flaquear, llega la depresión y las cuatro paredes de la casa se convierten en un enemigo constante, el estar frente al monitor deja de ser una ventana al mundo, ahora es el enemigo a vencer; se convierte en la evasión de la actividad física y suele llevar a consumir comida chatarra.

Esto trae consigo que comience el cansancio y el sueño porque se elevan los niveles de glucosa en la sangre y se debilita el sistema inmunológico, entonces es volver al principio y hacer conciencia, por enésima ocasión cambiar dieta y hábitos.

Así se vive encerrado con la compañía de la diabetes, en un círculo constante de caer en malos hábitos y buscar la disciplina para mantener la salud, pero sobre todo evitar que el coronavirus se convierta en una realidad por el temor a perder la vida.

 


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