ALEJANDRO CASTAÑEDA / NTRZACATECAS.COM
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Río Grande tiene dos nuevos sacerdotes originarios del municipio, Edgardo González Sánchez y Fabricio Iván Badillo Aguilar realizaron su primera celebración, acompañados de sus papás, hermanos, sacerdotes de la arquidiócesis y feligresía en el templo de Santa Elena de la Cruz.

Faustino Armendáriz Jiménez, arzobispo de Durango, estuvo presente en las celebraciones eucarísticas, después de que desde 2014 no había sacerdotes ordenados riograndenses.

Los nuevos sacerdotes, agradecieron el apoyo de sus padres, del arzobispo, de la feligresía, así como del párroco de Santa Elena, Martín Gómez Rodríguez, quien estuvo al pendiente de su formación.

Durante las celebraciones, se enfatizó que tener nuevos sacerdotes es una gran manifestación del Espíritu Santo, fruto de las oraciones y bondad de la feligresía, de las familias de cada uno de los sacerdotes, que los acompañaron desde su formación como seminaristas.

González Sánchez es originario de la comunidad de Loreto, segundo hijo del matrimonio entre Petronila Sánchez Almaraz, y Víctor González Arias.

En su mensaje, señaló que su historia vocacional no se compone de un solo momento en donde descubriera su vocación, sino que han sido varios momentos que me han marcado el rumbo de su vida hacia Dios, hacia la santidad.

El primero de ellos, es que desde pequeño sus padres les han inculcado la religión católica, el asistir a misa, al catecismo, y posteriormente, integrante del movimiento de adolescentes EPA.

Las parroquias en las que ha estado son: Laguna, Nieves, Zacatecas; La Joya, Poanas; Santiago Papasquiaro, en Cristo Rey, y La Divina Providencia, desempeñándose actualmente, como asistente del señor Arzobispo en la ciudad de Durango, por lo que incluso, agradeció las enseñanzas que le ha dado en su formación diaconal.

Badillo Aguilar, es originario de la cabecera municipal, hijo del matrimonio entre Martín Badillo Rodríguez y de Gerarda Ivone del Carmen Aguilar.

Desde el año de 2006, ingresó al seminario menor de Durango, y posteriormente al Conciliar Mayor.

Desde niño, participó como monaguillo, por lo que su vocación estuvo marcada desde muy niño, al seguir el ejemplo de su tío sacerdote, José Luis Badillo Rodríguez.

Estuvo en la parroquia de Abasolo y Rodeo, Durango, Nuestra Señora de Guadalupe en San Francisco del Mezquital. Actualmente, funge como encargado de la dimensión de formación humana en el Seminario Conciliar Menor de Durango.


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