NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
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Las jornadas en el campo bravo sigue siendo el espacio para mantener viva la esperanza dentro de la tauromaquia.

El aire fresco, el paisaje imponente y la bravura esperaban por una jornada más de labores de tienta, donde se probarían cinco vacas.

Esto, en la ganadería Puerto del Cielo, propiedad del ganadero Daniel Cortina Pizarro, quien trabaja con ímpetu e ilusión, en busca de que pronto se puedan dar las circunstancias y regresar a las plazas de toros, en tanto, las tientas mantienen la vida y la esperanza.

Hasta la ex hacienda de Chinampas, en Ojuelos, Jalisco, llegaron los matadores hidrocálidos, Fermín Espinosa Armillita IV y Luis David Adame, además de José Miguel Arellano y el español Daniel Menés.

Fermín Espinosa Armillita IV comenzó la jornada con una vaca importante, pero que no cumplió con las altas exigencias de Cortina Pizarro, llegando lo mejor cuando el torero de dinastía probó una vaca jugada en quinto lugar, la cual tuvo clase y mucho son, y que cuajó con muletazos de empaque.

Luis David Adame dejó pasajes importantes con la segunda vaca, y aunque también cumplió dando notas altas, la decisión del ganadero fue no quedarse con ella, pues busca sólo quedarse con “lo mejor”.

La cuarta vaca fue muy emotiva, y eso le valió para ser aprobada.

Daniel Menés mostró su calidad también, acoplándose de inmediato a la embestida del ganado mexicano.

José Miguel Arellano dejó en claro su buen paso, en la búsqueda por perfeccionar su técnica.

De esta manera cerró un día importante en la casa ganadera de Puerto del Cielo, donde el anfitrión quedó satisfecho.


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