Alberto Chiu
Alberto Chiu

Las libertades

Terminado el receso, luego de haber pasado unas inusuales e inéditas celebraciones de fin de año e inicio de un nuevo ciclo, me parece que es menester ahora, más que nunca, volver a la reflexión cotidiana sobre lo que nos espera en este 2021, considerando todas las variables y factores que tenemos frente a nosotros.

La pandemia sigue aquí, ahora con noticias de nuevas cepas del virus, que han aparecido en diversos países, y que seguramente nos harán plantear nuevos desafíos y nuevas reglas de vida; desde ya, nos vemos ahora inmiscuidos en la vorágine del proceso electoral de este año, que se avizora complicado, y que nos costará a los mexicanos más que sólo dinero; y dentro de poco más de una semana, habrá cambio en la presidencia de Estados Unidos, lo que también supone una expectativa distinta en cuanto a las relaciones con nuestro vecino del norte…

Ante todo esto, debemos además considerar con prudencia nuestra realidad económica -bastante golpeada, por cierto-, la realidad de nuestro vapuleado sistema de salud, la realidad del ya muy estresado sistema y modelo educativo desde casa, y nuestras formas de convivencia social actuales. En otras palabras, tenemos mucho, muchísimo que pensar.

Sobre todo, tenemos que pensar en el ejercicio de nuestras libertades, pues sólo mediante el uso correcto de ellas, es que lograremos tener posibilidades de superar cualquiera de estos escenarios que podrían ser peligrosos o incluso lamentables.

Este año, tenemos otra vez la oportunidad de, en plena libertad, elegir si queremos verdaderamente cuidar nuestra salud, atendiendo con mayor precisión a las indicaciones de la autoridad sanitaria, y no esperando a que algo peor nos pase, o que haya más muertos en la cuenta ya de por sí altísima.

Tendremos la oportunidad de elegir con libertad a quienes habrán de tomar las riendas del gobierno y la representación popular, y ojalá lo hagamos sin presiones de ningún tipo ni mediante el intercambio de prebendas ni el sometimiento a la corrupción.

Igual seremos libres de dedicarnos con más ahínco a mejorar las maneras en que nuestros hijos tengan acceso a la educación, participando cada vez más activamente en las actividades escolares a distancia, proponiendo mejoras, señalando fallos, pero siempre con el objetivo de mejorar su experiencia del conocimiento.

Tenemos que ejercer más nuestras libertades, sí… pero también con mayor responsabilidad.

Y mucha de esa responsabilidad representa el que, en el ejercicio de la libertad, está implícito el ejemplo que le damos a los demás. No se puede ejercer ésta, sin esperar que todo lo que hagamos o digamos no vaya a tener repercusión en otros a nuestro alrededor, principalmente en nuestros hijos, y tenemos que darnos cuenta de que nuestras acciones y omisiones estarán indirectamente formando nuestro mañana, nuestra sociedad futura. ¿Cómo queremos que sea?

Quizás para muchos estos momentos sean por ahora de angustia, de no saber qué nos depara el mañana, cómo nos afectarán las nuevas enfermedades, qué pasará con nuestros empleos, cómo podrán educarse ahora nuestros alumnos en todos los grados o especialidades… y ahí entra un elemento más en el ejercicio de la libertad: la templanza.

Ojalá aprovechemos este año que inicia para ejercitar también esa moderación de los ánimos para tomar nuestras decisiones con suma prudencia y con determinación, sin dejar lugar a las dudas ni a la desesperación. A eso le invito hoy, estimado lector, y le agradezco que nos acompañemos en esta nueva vuelta del reloj.


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