Alfonso Carlos Del Real López
Alfonso Carlos Del Real López

Con profundo agradecimiento a todas aquellas personas que se hicieron presentes con motivo de mi cumpleaños, en especial a mi familia. Un abrazo afectuoso, ¡gracias por tanto!

La candidatura de Claudia Anaya, sorpresiva para algunos, fue producto de su trabajo de gestión, político y legislativo, así como de la trayectoria y el reconocimiento del que goza la legisladora federal. Quien lo vea desde otra perspectiva, con todo respeto, anda tirando pa’l monte. Además de lo anterior, se generaron una serie de circunstancias alrededor de la paridad de género que vinieron a ser el detalle final por el cual su candidatura quedó sellada y construida. En síntesis, nadie le regaló nada. Ese es un parámetro para candidaturas.

Existen muchas y variadas aspiraciones políticas (todas ellas legítimas) que buscan encontrar un espacio a través de una candidatura. Diputaciones o regidurías se convierten en el reducto natural de muchos liderazgos (reales o ficticios; nuevos o añejos; relevantes o sin importancia) que, sin más, creen o asumen que merecen abanderar al instituto político de su preferencia y hacerse de un lugar en la historia política del estado.

Muchas de esas aspiraciones no tendrán un espacio. Esa es la realidad. Sobre todo, aquellas que creen que la gracia del dedo divino de un gobernante, un líder político, un candidato o un grupo anclado en un partido político, les abrirá el cielo y les pondrá el nirvana de una candidatura plurinominal. Pero eso no sucederá. Las y los agraciados con una candidatura de este tipo serán pocos, posiblemente no serán los mejores y tampoco serán los más aptos a ojos de varios, pero también habrá buenos perfiles (confío en ello). En síntesis, no habrá mucho margen. La cobija no alcanzará para todos y así habrá de entenderse.

Ahora bien, aquellos que no pudieron ser candidatos, deberán tomar una decisión: seguir participando activamente o no; si participan, no puede haber regateos. No puede haber una circunstancia de alejarse de la elección o del ámbito de lo público o lo político, porque como ciudadanos -pero quizás más como militantes de una opción política- se tiene la obligación moral de hacer el mayor esfuerzo de apoyar a las personas que resultaron agraciadas con una candidatura y son personas que representan los postulados de lo que se creé mejor para el estado desde el instituto político. Eso es un proyecto.

Los ejemplos de berrinches políticos o de caprichos de grupo en periodo electoral son muchos y variados en los últimos 22 o 23 años; unos han salido bien, otros no tanto. El chapulineo de muchísimos zacatecanos que han participado en la vida electoral ha sido hasta de risa, pero no deja de ser válido e, incluso, se podría decir que en un tiempo fue necesario para sacudir a las élites partidistas acostumbradas a tomar decisiones francamente antidemocráticas y de agandalle. Hoy, la circunstancia tiene que ser diferente. Ojalá haya disciplina en los militantes de los partidos y, sobre todo, mucha sensatez.

En el marco de lo que se está gestando como la elección más importante en nuestro país -y quizás también en Zacatecas-, en donde los zacatecanos tendremos la oportunidad de votar por las personas que creamos que desempeñarán mejor un cargo (que trabajarán mucho, que serán responsables, que sabrán dirigir al gobierno en sus distintas expresiones, que sabrán ocuparse para mejorar la situación que vivimos cientos de miles de individuos), los militantes de los partidos tienen que hacer un gran esfuerzo por apoyar a sus candidatos y nosotros, los ciudadanos, debemos ser partícipes de la vida política y no dejar la elección al cien por ciento en los partidos, sino participar también por vías alternas apoyando o señalando a los candidatos y candidatas.

En resumen, solo unos cuantos podrán bailar en la reducida pista de las candidaturas; ellos, los candidatos, tendrán que hacer un gran esfuerzo por obtener el apoyo del electorado con buenas ideas, propuestas, con su currículum, con su reputación… con el proyecto. Sin embargo, los demás que también vamos al baile, podemos bailar a la distancia o disfrutar de la música. Porque todo, absolutamente todo, va a ir a parar en la idea de proyecto que queremos para Zacatecas: o trabajamos mucho para salir adelante, o nos echamos en la comodidad de la hamaca. Usted decidirá.


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