RECONOCIDO

El primer informe de Arturo Nahle se ganó los aplausos por lo avanzado en la renovación a la que se comprometió en el tribunal superior de justicia. No por nada al magistrado presidente le han colgado sus medallas desde el mismísimo gobierno de México, con Luisa María Alcalde de la STPS, y a pesar de las envidias de víboras de adentro y de afuera del Poder Judicial.

Para no perder el estilo, Nahle García se valió del momento para hacer su comentario electoral y se unió a la sentida petición de evitar la guerra sucia y, sobre todo, “la judicialización de la política”, como si en justicia no hubiera ya suficiente qué hacer.

De paso, agarró camino en el discurso que trae a todos bandos en jaque, pues por demás conocidos los problemones que padece el estado (así lo dijo y frente al góber Tello), lo que se necesita es elegir líderes “libres de sospecha”. Dijera el bueno: fuchi, caca, a la corrupción.

 

POR LAS BUENAS

Lástima que el llamado a la civilidad invocara justo lo contrario, pues ayer fue día de agenda guinda y, para agarrones, Morena se pinta solo. Este lunes el presidente del partido, Mario Delgado, convocó a sus ganadores de las encuestas estatales, entre ellos David Monreal, a algo así como la pre-Conago de la Cuarta Transformación. Hasta hubo foto.

Libres de huevazos (no como en Colima), el dirigente y los gallos de la 4T aseguraron que tan contentos están todos con el proceso interno que ahora van las mediciones para las diputaciones federales, por la ansiada mayoría. Y, al que no le guste: puede ir a hacer historia a otra parte.

Después del registro de Claudia Anaya por el PRI, Monreal Ávila coincidió pero con la “unión social”, una vez que “el bloque de derecha se quitó la máscara y presentó una alianza que busca privilegios y regresar al régimen de corrupción”. ¿Será que el TUMOR siempre sí es de preocupar?

 

SACRIFICADOS

De la convocada paz en el Morena, poco se vislumbra. Resulta que, apenas unas horas después de la reunión con la dirigencia nacional, en Zacatecas circuló que la Comisión de Honestidad y Justicia bateó las impugnaciones del alcalde Ulises Mejía, el senador José Narro y el histórico Luis Medina contra la postulación de David Monreal.

Rápido corrió entre las lenguas viperinas que las quejas resultaron improcedentes y, entre llamado y llamado, las resoluciones del partido ya suenan más a advertencia que a invitación. El asunto alcanzó a Fernando Arteaga, a quién también ya le pusieron un estate quieto, mientras que, para José Narro, nuevo delegado electoral en Jalisco, más vale torta ahogada que hueso perdido.

Defendiéndose como oso panza arriba, Medina Lizalde aclaró que él no se raja y que la judicialización (ésa que criticó Nahle) va porque va. Ahora, asegura el ex diputado, el interés es que a otros “no se las apliquen”, pues todavía queda mucho por repartir.

 

DESPEDIDA

Sin que haya todavía nada oficial y días después de que según el mismo renunciara, Jehú Salas dio un emotivo adiós a su cargo de la Secretaría General de Gobierno. Ahora, el llamado súper secretario, apenas conocido pues poco se le vio en acción, parte a su aventura por la diputación del PRI en Ojocaliente, lo que por cierto sigue sin tener contentos a los tricolores.

Y, para despedirlo, una última del ex funcionario estatal: entre los chismosos la carrilla fue que, además de agradecer al gobernador Alejandro Tello, Salas Dávila reconoció a sus “compañeros y compañeras del gabinete por todo su respaldo”. Lo triste, criticaron, es que ninguno le respondió. ¿Lo extrañarán?


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