Alejandra Acuña
Alejandra Acuña

Democracia y participación ciudadana

 

La democracia es una de las ideas más importantes y revolucionarias que el hombre ha creado, pues consiste en el involucramiento directo de las ciudadanas y los ciudadanos del país para elegir a nuestros gobernantes; asimismo, implica nuestra participación en la toma de decisiones políticas de dicho gobierno.

La democracia tiene como fundamento la búsqueda del bien común, el respeto a los demás, la igualdad de oportunidades sin importar género, edad, situación económica o condición física; es decir, todos tenemos los mismos derechos, pero también tenemos las mismas obligaciones, por lo que debemos respetar las normas y las leyes, escritas en la constitución. Por lo tanto, la democracia es un ideal, una forma de gobierno y un conjunto de actitudes, creencias y valores.

Desafortunadamente, la democracia sigue siendo un bien preciado difícil de alcanzar. Es difícil encontrar una democracia que en verdad funcione, principalmente por la falta de interés, el hartazgo y la desinformación de la ciudadanía, pues lamentablemente la democracia a lo largo de la historia se ha visto vulnerada y hemos terminado cediendo nuestros derechos a los grupos políticos que se encuentren en turno, los cuales -en su ambición de poder y dinero- han dejado de lado palabras como plebiscito o revocatoria y toman las decisiones de acuerdo a sus intereses individuales.

Existen diversos mecanismos que fomentan la práctica de la democracia; sin embargo, se requiere de una participación activa y contundente de la ciudadanía en los asuntos políticos y en la toma de decisiones que afectan su calidad de vida. El derecho de acceso a la información facilita la intervención informada de instituciones, organizaciones y personas en los procesos políticos. Asimismo, facilita una mejor cooperación con las acciones que lleva a cabo el gobierno, de este modo, la participación de órganos garantes del derecho al acceso de la información se vuelven pieza fundamental del proceso transformador dentro de un sistema democrático, al mantener la dinámica de sostener una comunicación permanente entre gobernados y gobernantes.

La participación ciudadana, específicamente en procesos electorales, constituye un elemento en la dinámica social que contribuye a alcanzar el ideal de la democracia. Tomando en cuenta lo anterior, la participación ciudadana en la organización de las elecciones es imprescindible, pues las elecciones del 6 de junio del 2021 serán las más grandes en la historia del país, no solamente por el incremento del electorado votante, sino por el número de cargos que se elegirán, el total asciende a 21 mil cargos de elección popular. Específicamente en Zacatecas se renovarán los 58 ayuntamientos, 30 diputaciones locales y la gobernatura, por lo que debemos garantizar la transparencia electoral, la civilidad política y el acceso legal al poder.

La participación ciudadana en la organización de las elecciones ha sido un avance muy importante en el desarrollo democrático del país, representa uno de los logros ciudadanos más grandes el cual, no puede ser minimizado ni desperdiciado, pues ya se ha pagado un precio muy alto en recursos y lamentablemente hasta en vidas.

El proceso electoral que vivieremos este año es responsabilidad de todas y todos, pues aunque para los candidatos hay un periodo específico para hacer proselitismo, dentro del ejercicio de la democracia, para nosotros como ciudadanos, la participación nunca deja de estar vigente, pues es nuestro derecho y responsabilidad tener nuestra credencial de elector vigente, estar informados sobre la trayectoria de los aspirantes, informarnos sobre las responsabilidades de los puestos que serán renovados y, sobre todo, de manera permanente exigir el cumplimiento de aquellas que se conviertan en promesas de campaña en congruencia con el cargo que se ocupe.

De no ocurrir esto, se corre el riesgo de que la participación ciudadana en las elecciones se limite a “actuar democráticamente” utilizando a los ciudadanos para legitimar la distribución del poder sin trascenderlo.


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