AGENCIA REFORMA / NTRZACATECAS.COM
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CIUDAD DE MÉXICO. Francisco Medrano formó parte de los más de 22 mil trabajadores que participaron en las obras para construir la Línea 12 del Metro. Años más tarde, ya como usuario, fue una de las víctimas que cayó entre los vagones y la trabe de la estación Olivos.

La hora del colapso, ocurrido el 3 de mayo, le quedó bien grabada. Eran las 22:22 horas. Lo recuerda porque las pantallas del Metro empezaron a parpadear en ese momento, luego todos cayeron y el cuerpo de Francisco giró hasta golpearse, recordó.

Medrano volvía en aquel momento a su casa, en Chalco, luego de trabajar en poner los pisos de una escuela.

Tras la tragedia, a su mente vinieron los recuerdos de su época como empleado del área de maquinaria en la construcción de la «Línea Dorada». Era una obra en la que se urgía a entregar los avances aunque no estuvieran terminados, contó.

«A nosotros nos apuraban los arquitectos, los ingenieros porque ‘así como está’, decían. ‘Oye es que mira aquí la columna va a quedar un poco chueca por esto, si queda chueca no tiene la misma resistencia, la misma capacidad de carga’. ‘No importa’, respondían», recordó.

Atribuyó la responsabilidad del colapso a los ex jefes de gobierno Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, así como a Joel Ortega, ex director del Metro.

«Ellos fueron los que en ese tiempo daban el visto bueno para que nosotros saliéramos adelante con la obra», dijo.

«Yo trabajaba ahí pero jamás pensé que fuera a utilizar esa Línea; y ahora que pasó esto, pues, son situaciones en las que sí hay responsables».

El accidente, dijo, le dejó secuelas neurológicas ignoradas por los médicos del hospital público que lo atendió al día siguiente del desplome y al que volvió el 13 de mayo.

«Todo es psicológico», le dijeron en ese momento.

Medrano es uno de los más de 100 lesionados que dejó el colapso de la trabe. Su vida no es la misma, lleva dos meses sin poder dormir por más de dos horas y el desgaste afecta también a su familia.

Entre las consecuencias, se encuentra la pérdida de recuerdos, narró Francisco, quien, por ejemplo, tras encontrarse en casa, llegó, sin saber cómo, a la Merced.

«Mi temor, mi miedo es que estoy perdiendo la memoria, estoy teniendo lapsos perdidos, considero que así ya no puedo trabajar», dijo.

El Gobierno le dio dinero tras la tragedia, pero señala que es insuficiente para solventar los gastos de las siete personas que dependen de él. Ya nada es igual, externó.

ASÍ LO DIJO
«Yo trabajaba ahí pero jamás pensé que fuera a utilizar esa Línea; y ahora que pasó esto, pues, son situaciones en las que sí hay responsables».
«A nosotros nos apuraban los arquitectos, los ingenieros porque ‘así como está’, decían. ‘Oye es que mira aquí la columna va a quedar un poco chueca por esto’ (…) ‘No importa’, respondían».
Francisco Medrano, víctima.

Foto Cortesía Reforma


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