CUQUIS HERNÁNDEZ | NTRZACATECAS.COM
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Zacatecas.- Agustín Ávila Romero, miembro del Centro de Educación y Capacitación para el Desarrollo Sustentable (Cecadesu) de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), lamentó que la minería a cielo abierto cause daños severos al medio ambiente como ocurre en Salaverna, Mazapil, o La Colorada, Chalchihuites.

Expresó que esta actividad provoca alteraciones en la calidad del aire, del relieve y escurrimientos superficiales, generación de vibraciones sísmicas y contaminación con las sustancias surgidas del proceso y por los materiales depositados, además de tener severos impactos negativos ambientales y sociales.

Lo anterior fue refrendado por líderes que luchan por evitar estos daños, como Roberto de la Rosa Dávila, delegado municipal de Salaverna, Mazapil, quien denunció “a nivel nacional e internacional” que siguen siendo víctimas de desalojo de su pueblo por parte de la minera, además de provocar que se secaran siete manantiales y quitarles el derecho al agua.

“La minería ha sido una fuente de corrupción que corrompe desde un presidente de la República hasta un presidente municipal”, expresó de la Rosa Dávila al recordar que en el periodo de Enrique Peña Nieto y la ex secretaria, Rosario Robles, la gente de Salaverna tuvo que salir corriendo de sus casas ante fuertes detonaciones y vieron cómo destruían la escuela y la capilla.

En tanto, la Mina La Colorada en Chalchihuites causó el sufrimiento de los pobladores que viven entre situaciones de violencia de criminalización, hostigamiento y amenazas por parte de los directivos, amén de padecer una grave circunstancia de salud, pues hay niños que tienen cáncer derivado de la contaminación y enfermedades de la piel, denunció el abogado, Lisandro Carrillo.

Este jueves se realizó el Foro por el Día Mundial contra la Minería a Cielo Abierto, organizado por la Semarnat y las universidades de Chapingo, Nacional Autónoma de México y Autónoma Metropolitana.

Durante la inauguración del foro, Agustín Ávila dejó en claro que la minería a cielo abierto, pese a que los empresarios opinan lo contrario, tiene un impacto más malo que bueno, ante los daños ambientales y sociales que genera, pues acaba con los suelos, pero, además, les niega a los habitantes cercanos a una mina el derecho de uso del agua, mientras las empresas hacen uso desmedido de este vital recurso.

Informó que a lo largo de la historia, la entrega de concesiones a las mineras representan casi la mitad del territorio mexicano; 75 por ciento son minas a cielo abierto, además, en 68 por ciento de las 142 áreas protegidas hay proyectos mineros en curso.

Otra característica dada a conocer es que de ese 75 por ciento de las minas a cielo abierto, tres de cada cuatro concesiones otorgadas se hicieron a empresas extranjeras. La superficie vigente que se explota es de 21 millones de hectáreas, similar al tamaño del estado de Chihuahua.

Se ha dicho que la minería genera economías locales,de empleos, “desafortunadamente es que no, pues tan sólo la cantidad de impuestos que pagan las concesionarias extranjeras es realmente ridícula y el impacto económico entre la población no es para la mayoría”.

Un ejemplo es Mazapil, donde, dijo Ávila, “hay una desigualdad impresionante” y Salaverna destaca por la alta marginación en la que se encuentra.

Al respecto, Roberto de la Rosa hizo un recuento del calvario que padecen los habitantes de Salaverna desde 2010, cuando la empresa de Carlos Slim presentó unas escrituras apócrifas, luego de reconocer que los 367 habitantes no tenían certeza jurídica sobre la tierra, lo que fue una desventaja para que el gobierno en contubernio con la empresa siga perjudicándolos hasta ahora.

Recordó que poco a poco los empresarios se llevaron a las familias al nuevo Salaverna, primero con 40, luego con 20 más, quedando actualmente solo siete personas “resistiendo muy duro”, y recordó cómo pretendieron sacarlos con policías estatales y municipales, así como con máquinas bulldozer y, al no lograrlo, les tiraron la iglesia, la escuela y la casa municipal, “fue muy cruel”.

A su vez, Lisandro Carrillo recordó que la minera Panamerican Silver Corp de Vancouver demolió viviendas y destruyó el hábitat de los animales, también sufrieron varias familias el desalojo y pérdida de enseres y muebles.

 


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