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Expertos lamentaron un incendio en la Cinemateca Brasileira, pero no les causó sorpresa tras políticas de abandono del presidente brasileño.

Además de las pérdidas por el incendio ocurrido en un anexo de la Cinemateca Brasileira el pasado 29 de julio, expertos lamentan que la desgracia era esperada debido a las políticas de abandono que ha padecido el recinto.

El lugar, que además de albergar la memoria fílmica brasileña es reconocido por poseer la colección audiovisual más grande de Sudamérica, con cerca de 250 mil rollos de películas y más de un millón de documentos cinematográficos entre fotos, guiones, libros y carteles, ha funcionado sin especialistas en la preservación de archivos en los últimos meses.

De acuerdo a expertos consultados por Gente, el Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, forzó a retirarse a integrantes de la Sociedad Amigos de la Cinemateca, quienes cuidaban los materiales, pese a que apenas en 2016 había acaecido otro incendio.

«El gobierno no renovó el contrato de gestión de una empresa que la viene gestionando. Los empleados, formados durante décadas, igualmente siguieron trabajando sin poder cobrar, hicieron colectas públicas para poder comer. A pesar de ello, el gobierno les pidió las llaves para cerrar.

«El 7 de agosto (de 2020) mandaron a la policía federal a pedirlas a los empleados que resistían. Varios meses estuvo cerrada, muchos expertos hablamos de esa muerte anunciada. Estaba todo apagado, como los mecanismos de refrigeración. Era cosa de semanas que ocurriera el incendio», explica Roque González, doctor en Comunicación, en entrevista.

El también consultor del Instituto de Estadística de la Unesco e investigador de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano destaca que la Cinemateca tiene el registro en lengua portuguesa más extenso, pues su historia se remonta a 1940, cuando fundaron el Primer Cine Club de São Paulo.

Después de años como parte del Museo de Arte Moderno, en 1956 se estableció como una sociedad civil y uno de sus periodos más prósperos fue entre 2008 y 2013, de acuerdo a su página oficial.

En ese entonces recibieron subvenciones del Ministerio de Cultura en alianza con la Sociedad Amigos de la Cinemateca, lo que impulsó mejoras en la infraestructura y actividades de preservación y difusión de colecciones.

La historia de la Cinemateca no ha estado alejada del fuego; había sufrido otros incendios en 1957, 1969, 1982 y 2016. En ese último año se perdieron mil 3 rollos de películas de nitrato de celulosa, que correspondían a 731 títulos.

Aún no se esclarece qué se perdió en el más reciente siniestro, pero el doctor Roque González recibió informes que indican que en el anexo afectado se resguardaban archivos personales de cineastas, 2 mil rollos de películas y acervo de documentación, incluidas cerca de cuatro toneladas de Embrafilme, la principal agencia del Estado brasileño entre 1969 y 1989.

El diario El País, por su parte, señala que el anexo también tenía la colección del cineasta Glauber Rocha, referente del Cinema Novo de los sesenta.

Si bien los materiales mexicanos están debidamente al cuidado de la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca Nacional, podrían existir en la Cinemateca Brasileira archivos históricos de la relación entre México y Brasil, como pósters diseñados para proyecciones allá, según Hugo Villa, director de la Filmoteca.

«Esta Cinemateca probablemente tenía partes importantes de historia de cómo viajó el cine mexicano, de los 40 y 50, cuando la exportación del cine de charros como producto fue muy potente. Al final, resulta muy interesante que te encuentras pedacitos de esa memoria en otros sitios.

«Su pérdida es especulación y sería tristísimo, pero aunque no hubiera nada del cine mexicano, la tragedia fue perder memoria colectiva en una noche, sabiendo que la estaban poniendo en un riesgo mayor», expresa Villa.

Organizaciones internacionales han pronunciado su pesar por la situación y esperan que se dé más atención al resguardo de archivos, pero los especialistas no creen que cambien las políticas en los próximos meses.

«El año que viene son elecciones presidenciales y Bolsonaro no es el favorito, todo indica que Lula da Silva será el próximo presidente y probablemente habrá una mejora, aunque sólo comparada con el infierno, porque no es que será Santa Claus», opina González.

ASÍ LO DIJO

«Era una tragedia anunciada, sabíamos de problemas de soporte financiero institucional. Al tratarse de acervos con necesidades especiales de tratamiento, hay que constantemente visitarlos para minimizar esos riesgos. Es muy triste para la cinematografía iberoamericana y la memoria mundial».

Hugo Villa, director de la Filmoteca de la UNAM

Mauricio Angel
Agencia Reforma


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